Betina Barrios Ayala

Archive for the ‘Política’ Category

Llorar leyendo

In Argentina, Crítica, Libros, Política, Reflexión, Viajes on noviembre 24, 2014 at 12:48 pm
Río de la Plata, San Isidro. Provincia de Buenos Aires

Río de la Plata, San Isidro Provincia de Buenos Aires

«El desterrado es ese tipo de persona que ha perdido a su amante

y busca en cada rostro nuevo el rostro querido y,

siempre autoengañándose, piensa que lo ha encontrado» 

Antes que anochezca.

Reinaldo Arenas.-

(Cuba 1943- Nueva York 1990)

Apenas ayer estuve de pie una vez más frente a una de las islas que arma mi biblioteca convertida en archipiélago y me decidí por ese lomo verde y cuadriculado que viste la autobiografía de Reinaldo Arenas editada por Tusquets. Lo elegí para viajar conmigo a San Isidro, donde comimos y tomamos el sol a la orilla del río. Fuimos y vinimos en un tren que de ida, se detuvo una media hora mientras bajaban y subían personas que decían que había ocurrido un accidente, alguien se había tirado a las vías. Era como una premonición mientras leía el libro de un suicida. Todos los pasajeros consternados miraban en sus mapas qué tan lejos estaban las paradas de los colectivos que los llevarían a su destino en lugar del tren; mientras yo secretamente disfrutaba el retraso como un regalo. Había ganado más de ese tiempo congelado que me liberaba de la culpa de ignorar todo lo que hace que el mundo marche más lento.

Hay un texto de Federico Vegas que se llama Dos días de soledad que es francamente una belleza. Habla sobre una travesura adolescente que se desata porque cae en sus manos 100 años de soledad y él finge un terrible dolor de barriga solo para tener privacidad suficiente y encerrarse a leer sin ser interrumpido ni descubierto en su momentáneo y placentero hurto. Se adentra en una literatura que le atrapa y a la que no puede resistirse, y en tan solo dos días se marcha a vivir a Macondo haciendo desaparecer todo lo que resta. Mi simpatía por este texto ha revivido hoy mientras degusto el hecho de haberme comido más de 300 páginas en tan solo dos días, también de soledad y complicidad; reviviendo a veces felicidad y muchas más, una profunda tristeza[i].

Mientras viajaba de pie en ese tren sosteniendo un diálogo tan íntimo con Reinaldo Arenas, lloré. Las lágrimas venían solas rebotando en los espejos que se asomaban en esas páginas que me hablaban de la lluvia torrencial del trópico que también amo y que siento lejos aunque nadie me persiga de momento. Aparecían los árboles y los niños trepándose a ellos. Y entonces yo veía el inmenso árbol de granado -o el que yo en ese momento pensaba que era inmenso-,  que habitaba el patio de atrás de la casa de mis abuelos en Cabudare. Allí donde confeccioné tantas tortas de tierra decoradas con hojas y flores, y mi abuelo me enseñaba a teclear en su máquina y a inmortalizar sonidos en su grabadora. Arenas describía los ríos frescos con personajes que saltan de sus rocas haciendo de la felicidad un eco inmortal. Y entonces aparecía el mar, como una dicha, como un cómplice de tanta belleza, como el escenario de los tesoros que nos abrazan en la vida. La de él a su manera, pero yo con la mía, como arrancada de tajo, veía en sus palabras tanta certeza sobre interminables injusticias.

Un escritor disidente y homosexual en la Cuba castrista es un testimonio profundamente duro, que frente a la invasión de este régimen en mi propio país, hoy más que nunca tiene que ser conocido. Mientras ojos escépticos siguen convencidos de que estamos lejos de esa isla, los puntos de encuentro se van haciendo cada vez más cercanos. Estamos separados en tiempo y espacio, pero debemos saber que eso aún no termina. Hace pocos días, un bloguero venezolano residenciado en Londres fue víctima del robo de sus computadores en su casa, también fue amedrentado con fotos de su familia. Este hombre tiene un portal que está censurado en el país en el que se dedica a desmantelar la monstruosa corrupción del gobierno chavista. Esa inteligencia que se dispersa en el mundo detrás de quien denuncia, es una de las macabras formas de la guerra en la que el comandante anciano tiene mucha experiencia.

Ayer, en San Isidro se celebraba un torneo de Hockey. Mientras estaba recostada leyendo escuché que una muchacha le preguntaba a otra si ya había visto a los venezolanos, que estaban buenos. Yo sonreí, y me levanté para ver si podía compartir con ellos y así enterarme de algo. No lo hice directamente. Cuando regresaba del baño, comencé a caminar más lento mientras pasaba frente a un toldo en el que conversaban varios con sus torsos vinotinto. Escuché entonces que decían, frente al asombro de un argentino, que habían viajado sin recursos, que ya el lunes verían si les habían aprobado las divisas. Me alejé moviendo la cabeza. Cuando regresé a mi lugar en la grama para seguir leyendo, había un grupo de estos venezolanos uniformados sonriendo bajo el sol de cara al río, disfrutaban de una cerveza y una conversación y yo me sabía junto a ellos, unidos en el mismo sentimiento de encontrarnos en el horizonte buscando algo tal vez perdido.

Es verdad que hay distancia entre los años relatados por Arenas en sus memorias y los que vivimos hoy, pero el personaje a quien responsabiliza de todas las calamidades que padece él y en general el pueblo cubano desde hace tantos años, sigue siendo el mismo. Inmortal como la crueldad en la tierra. Un hombre que aún tiene quien lo respalde, quien lo escuche, quien lo copie, cuando tanto se sabe ya del alcance de su ferocidad. Sinceramente, es una irresponsabilidad ignorar la trayectoria de los líderes de los líderes de hoy. Quienes todavía se refugian en la idea de que por donde vamos, vamos a algún lado, mucho les falta una dosis de capacidad crítica y de enfrentarse a esos castillos de arena que de a poco se les van cayendo encima. Con todo lo que se ha escrito sobre el socialismo real, es una pena y al mismo tiempo una buena templada de orejas que ese discurso y sus maneras haya alcanzado a Venezuela.

Desde un exilio voluntario vivo con la incomodidad y el dolor de saberme cada día más lejos de lo que cuando tuve nunca supe que podía perder. Me silencio hallándome tantas veces culpable de mi ausencia, de mi conveniente elección de alejarme. Sin embargo, leo para encontrarme en las palabras de otros en las que me convierto en resonancia y desde mi escritorio nómada intento no callar.

«Yo sabía que en aquél sitio yo no podía vivir. Desde luego, diez años después de aquello, me doy cuenta de que para un desterrado no hay ningún sitio donde se pueda vivir; que no existe sitio, porque aquel donde soñamos, donde descubrimos un paisaje, leímos el primer libro, tuvimos la primera aventura amorosa, sigue siendo el lugar soñado; en el exilio uno no es más que un fantasma, una sombra de alguien que nunca llega a alcanzar su completa realidad; yo no existo desde que llegué al exilio; desde entonces comencé a huir de mí mismo»[ii].

[i] Todo esto a pesar de que los autores de estos libros que comparo vivieron en pugna por sus posiciones políticas. Reinaldo Arenas llama a Gabriel García Márquez testaferro de Fidel Castro en sus memorias; al igual que a Julio Cortázar.

[ii] ARENAS, R. (1992) Antes que anochezca. México D.F.: Tusquets. Arenas se refiere en este párrafo a Miami, ciudad donde reside unos pocos meses cuando logra escapar de Cuba en 1980, año en que Castro autoriza un éxodo masivo a través del puerto de Mariel a partir de unos sucesos en la Embajada de Perú en La Habana. Durante días, cientos de miles de personas se refugiaron en ella para pedir asilo político. El escándalo tuvo un alcance internacional que obligó a Castro a autorizar la salida de barcos a EEUU tripulados por este grupo de personas consideradas indeseables. Arenas logra salir cambiando su apellido por Arinas pues no tenía autorización para abandonar la isla por una prohibición que pesaba sobre su persona por no aceptar escribir textos alabando a la revolución ni a reeducarse sexualmente. Finalmente, fija su residencia en Nueva York hasta el momento de su muerte en 1990.

Satyagraha

In Opinión, Política, Reflexión on mayo 28, 2014 at 11:26 am

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«Cuando las palabras pierden su significado,

la gente pierde su libertad».

Confucio

(551 a. C – 479 a. C)

Las imágenes de la represión en el país son devastadoras. El año 2014 nos ha entrado de golpe; ciego ante conquistas democráticas previas, renegando vilmente de nuestra historia, -o de la que pensamos que era-. Con sus errores, sin duda. Sería ceguera no reconocerlo.

No hemos visto a la democracia fortalecerse frente a sus fallas, la hemos visto cada vez más pobre en la transgresión de las palabras y los conceptos. La democracia que tantos años lleva y al mismo tiempo no, la democracia de la que presumimos, pero nunca hemos conseguido. Todavía no.

No hace falta relatar repetidas veces lo que sucede; lo cierto es que nos preguntamos al unísono qué hacer, cuándo y cómo hacerlo. Sin embargo, hay respuestas en la historia y logros muy importantes alcanzados a través del empleo de estrategias distintas. Si algo caracteriza a la oposición venezolana, sea del color que sea -que bien sabemos es multicolor-; es la no violencia. Al menos en el discurso de los voceros de todos los sectores, se alza siempre el llamado a la resistencia pacífica, evitando las provocaciones, que no solo debilitan, sino que fortalecen a un oponente que goza de poder sin medida.

Satyagraha es un concepto creado por Gandhi para definir un método de desobediencia civil no violenta; que comprende una organización sistemática, con presencia de tácticas y estrategias que lleven a un colectivo a alcanzar sus objetivos ético-políticos soportados por una fuerte identidad espiritual y apoyada en principios democráticos.

Gandhi recibe el prefijo de Mahatma de manos del poeta Rabindranath Tagore;  Mahatma quiere decir grandeza de alma, es un título religioso en la India. Gandhi sufrió una serie de transformaciones a lo largo de su vida que resulta muy interesante rescatar para poder dar validez a sus propuestas. Su familia provenía de la casta vaiśya; la tercera de las castas tradicionales de la India, formada por comerciantes, artesanos y campesinos.Cuando era joven no se destacó en la academia. En algún momento tuvo la oportunidad de estudiar en Londres; y en ese entonces, consideraba a Inglaterra la cuna de filósofos y poetas, el centro de la civilización. Sin embargo, con el pasar del tiempo, observando a Oriente desde Occidente y con la lectura de grandes pensadores como León Tolstói y Henry David Thoreau; se daría cuenta de que este Imperio habría perseguido acabar con numerosas e importantes tradiciones de la cultura de su país, y que su poderío había cercenado sus derechos como nacionales y reforzado un profundo desconocimiento del pueblo en sí mismo.

Mahatma Gandhi era un practicante de Karma Yoga, una de las ramas de esta filosofía práctica que se basa en las enseñanzas del Bhagavad-guitá. Etimológicamente quiere decir: unión a través de la acción; el objetivo del Karma Yoga es la liberación a través de la obra; en este sentido Gandhi es considerado ejemplo de ello, pues dedicó gran parte de su vida a la lucha por la reivindicación de los derechos de los indios y la independencia de su país.

La carrera de Gandhi como líder de la resistencia india comienza en Sudáfrica; país al que viaja a raíz de una oportunidad laboral, y en el que consigue una minoría india carente de todo derecho, despreciada y discriminada racialmente. Frente a estos evidentes abusos y la amenaza de promulgar leyes que derogaran su derecho al sufragio; Gandhi comienza a organizar la resistencia de sus compatriotas.

En un principio, Gandhi sostiene el no cumplimiento de la ley del gobierno británico; llamando a esta acción resistencia pasiva; sin embargo este concepto no logra calar en los indios por su origen extranjero y pronunciación en inglés; y es por ello que se convoca a un premio a través de la prensa en Indian Opinion; un periódico fundado por el propio Gandhi, para hallar una palabra que definiera la lucha del pueblo. Recibieron numerosas alternativas, entre ellas la palabra Sadagraha, que significa «firmeza en una buena causa»; pero Gandhi prefirió Satya en lugar de Sada, que quiere decir verdad; formando Satyagraha: firmeza, fuerza de la verdad.

El origen sánscrito de la palabra movilizó al pueblo, devolviéndole sus raíces y valores, sin tener que importarlos de nadie. Gandhi señalaba que Satyagraha se diferencia de la resistencia pasiva porque la segunda ha admitido violencia en algunos casos y tiene el estigma de ser atribuida a los débiles. Además, la resistencia pasiva no está necesariamente con la verdad. Satyagraha es algo completamente diferente, porque es un arma fuerte y consistente, que no admite la violencia y que encuentra su fortaleza en la defensa de la verdad; tiene un componente ético ineludible y por ello, una clara relación con los conceptos y el lenguaje.

También es la fuerza del amor y del alma, es la convicción en el sentido de una lucha. Perseguir la verdad no admite ningún tipo de violencia hacia el oponente; el propósito es advertirle de su error y hacérselo saber con simpatía y paciencia. En las confrontaciones, la verdad de los unos, puede ser falsa para los otros. Satyagraha, es el rescate de los conceptos, el restablecimiento de la verdad sin violencia. No se persigue el sufrimiento del oponente, aunque seamos nosotros quienes suframos.

En Satyagraha no existe el éxito. Esto es porque el éxito, ̶ por definición en estos términos de confrontación̶, implica la derrota o la frustración de los objetivos del oponente. En Satyagraha, el objetivo tiene que ver con una conversión del oponente, no con la coacción. El éxito se define en términos de cooperación para llegar a un acuerdo entre las partes. No se trata de ceder espacios, ni de pasar uno sobre otro; se trata de reconocimiento. Los medios que se usan para conseguir objetivos no pueden ser contrarios a ellos; es decir: no se usa violencia para lograr la paz, ni se abusa del otro para lograr justicia.

Cuando se planteaba por parte de grupos radicales el uso de la violencia, llamando cobardes a los activistas no violentos, Gandhi respondía:

«Yo creo que cuando hay sólo la opción de elegir entre cobardía y violencia, yo podría aconsejar violencia. Yo podría preferir tener una India armada para defender su honor, pero sería hacerlo de una manera cobarde, convirtiéndonos en testigos de nuestro propio deshonor…Yo creo que la no violencia es infinitamente superior a la violencia, y el perdón es más viril que el castigo».

«No debe haber impaciencia, no barbaridad, no insolencia, no excesiva presión. Si queremos cultivar el espíritu real de la democracia, no podemos permitirnos ser intolerantes. La intolerancia traiciona la necesidad de fe en una causa».

Luego de revisar este ejemplo histórico concreto, el cual conllevó muchos años, pero obtuvo éxito; es importante no perder el norte en la consecución de nuestros objetivos como ciudadanos portadores de derechos ante el gobierno en ejercicio. Concientizarlos, entenderlos y digerirlos. En nuestro país se ha debilitado el lenguaje; los conceptos han cambiado su significado y esto es profundamente peligroso. Esta es una característica de los gobiernos totalitarios: la transgresión del lenguaje. Y ha sido señalado en la literatura por grandes intelectuales contemporáneos como Octavio Paz. En el merecido homenaje a Paz, en la Plaza Los Palos Grandes el pasado 26 de abril en Caracas; Rafael Cadenas resaltaba la importancia del rescate del lenguaje en la recuperación de nuestro país. Y esa es una de nuestras tareas: comprender los significados de nuestras exigencias y traducirlas en cómo nos comportamos cada día. ¿Qué significa cada palabra que enuncian mis consignas? ¿Cómo puedo explicarle a quién no lo entiende? Con violencia no lograremos revertir los daños que nos ha causado como sociedad el mismo espiral de violencia en el que vivimos. Debemos respetarnos entre nosotros. Debemos ser pacientes y conscientes. Debemos ser consecuentes. Debemos ser firmes con la verdad como bandera, devolviendo a nuestras palabras su esencia para lograr movilizaciones sólidas y concretas donde no haya lugar para la duda y en la que logremos incluir a todos los sectores de la sociedad que compartimos las mismas demandas y que reclamamos los mismos derechos; solo que por esa pérdida de significados nos hemos perdido a nosotros mismos.

Pasaje para no olvidar

In Opinión, Política, Reflexión on mayo 1, 2014 at 11:06 am

«In violence, we forget who we are»

Mary McCarthy.-

(1912-1989)

Hoy parece que alguna vez fuimos venezolanos.

Hoy parece que mucho de eso lo hemos olvidado.

No hay palabras, es un sentimiento.

Es extrañar pensar en algo más que en sobrevivir a diario, es ver los recuerdos como un impulso para volver a ser y para ser mejor. Es el restaurante de carne en vara, es el río reflejando el cielo como un espejo de barro. Es una cachapa, un pabellón, una empanada. Es la playa, el ron, nuestros afectos. Las montañas, la sabana.

Hoy son las lágrimas calientes al ver el dolor cotidiano, un contraste con el recuerdo y una promesa rota de abundancia. Ciudades destruidas, sueños quebrados. Familias divididas. Ancianos solitarios. Miseria y desesperanza.

Hoy parece que a un conjunto de metras estáticas les hubiese caído una sola desde bien alto y así, dispersas, como hormigas desesperadas cada quien corre sin destino claro.

Hoy tristemente no sabemos quiénes somos y ese es el problema. Nos hemos olvidado de todo arrastrados por una espiral de violencia.

¿Cómo es que hay venezolanos capaces de justificar la forma en que vivimos?

En nuestro país hay demasiada sangre inocente derramada.

Estamos enfermos de tanto llorar. Enfermos de miedo.

Venezuela merece un mejor gobierno. Sin mirar atrás solo para buscar culpables, sino para enmendar aquello que se ha hecho mal y seguir adelante. Está comprobado que no se puede hacer país ignorando a una mitad que vive en él. Ni hoy, ni ayer, ni nunca; por ninguna razón. Absolutamente nada lo justifica y ningún venezolano debe aspirar a ello. Y el que lo haga no merece ser quien nos diga qué hacer.

Eso ya lo sabemos.

Recordando a Mahatma Gandhi: «An eye for an eye leaves the whole world blind».

Debemos perdonarnos. Esta división no ha hecho más que sumir a nuestro país en el abandono.

Y con él, a nosotros mismos. A la deriva.

Mucho se critica a quien con ansias imperialistas multiplica las guerras. Entrega la vida de sus propios  para presumir de su poder. Aquí se entrega la vida de venezolanos a diario. Aquí hay una guerra. Y muy dura porque es entre nosotros mismos. Y nuestras autoridades la niegan. Es más importante el dinero y el pasado intercambiable que la vida en la patria socialista.

Ningún país será capaz de gobernarnos si somos una nación fuerte. Como bien sabemos que podemos ser. Con nuestra música, nuestros maestros, nuestro clima perfecto, nuestra alegría y solidaridad. Y sobretodo, con nuestra propia historia. No necesitamos los complejos ni las condiciones de nadie. Tenemos fuerza suficiente para ser Venezuela. Única, maravillosa, inmensa.

Los únicos culpables de no tenerla somos nosotros mismos.

Por favor, demandemos un mejor país. No nos merecemos esto.

Venezolanos, debemos ser más que nada venezolanos. Necesitamos poder dormir, sonreír, invertir nuestro tiempo en hacer lo que nos gusta, no en maltratos. No en maltratarnos. Ya basta.

Humildad. Venezuela necesita humildad. No más soberbia. Todos podemos equivocarnos y tenemos derecho a rectificar.

Luego será tarde. No merece la pena vivir así solo por una falsa venganza que cobra vidas de millones de nuestros hermanos y que parece no tener final. Vidas de jóvenes que tienen derecho a enfrentar sus propias batallas, no las de quienes ya tuvieron su momento para luchar.

No se construye vida sobre la muerte. No hay paz en medio de tanta injusticia.

No importa nada más. Escuchemos música venezolana, asomémonos a la ventana para ver los árboles floreados de múltiples colores, la sonrisa que se ha perdido en todos nosotros, pero que bien sabemos cómo se ve. Ese sentimiento de abrazar lo nuestro, es todo. Eso es, esa es la verdad, no hay imperios de nada cuando se trata de una nación soberana.

El mundo es muy complejo y mucho de él se mueve por poder y plata; ¿Vamos a hacer de nuestras vidas el bolsillo de las pirañas? No señor, aquí lo que hace falta es ser venezolano; con arpa, cuatro y maracas.

Ese es el lugar común que despierta, el amor por esta patria, la única que tenemos, nuestra tierra, nuestra batalla.

¿Militar en el PSUV es demócrata?

In Opinión, Política on noviembre 27, 2013 at 6:31 pm

La democracia es un concepto imperfecto, complejo, rodeado de variaciones y distintas tipificaciones. Sin embargo, hay cuestiones inherentes a ella en cualquiera de sus formas. Una es que promueve la existencia de organizaciones sociales políticamente activas, llamadas partidos. El PSUV, como partido de gobierno, tiene un aparato electoral enorme, millones de personas inscritas que en teoría soportan toda la estructura.

Sin embargo, en Venezuela hay nuevos políticos que obtienen la oportunidad de optar por un cargo público una vez son tocados por la varita mágica de la dirigencia del PSUV.  Winston Vallenilla no es un conocido activista. Este señor es un artista que resultó víctima de un despido masivo con el cierre de los canales de televisión del país. Desde hace un tiempo ha estado vinculado con el gobierno, luego de mantenerse fuera de cámaras por una larga temporada; comenzó a ser el anfitrión del Kino Táchira, lotería que ahora también pertenece al Estado como casi todo lo que nos rodea.

Winston fue invitado por Luis Chataing a su programa. Allí se mantuvo una interesante entrevista con una dinámica muy respetuosa, pero de la que me parece interesante traer a colación esto:

¿Militar en el PSUV es demócrata?

***

LC: ¿En qué momento decidiste tú que querías ser alcalde de Baruta?

WV: Bueno, la verdad es que yo no tenía en mis planes ser alcalde de Baruta. El Presidente Nicolás Maduro, mi amigo, a quién respeto; con su equipo de trabajo, pues pensaron que yo era la persona idónea para hacer el trabajo en Baruta: político. Me llamaron a mi casa. Entonces, pregunté: ¿Por qué yo? Y me dijeron: «Bueno, ¿tú no vives en Baruta?, y además, tú haces bien la política. Eres una persona honesta». Yo tengo más de diez años viviendo en Baruta, y la verdad es que no me dieron mucho tiempo de pensarlo. Porque eran unos días ahí antes de tomar las decisiones. Y la verdad es que lo vi como una gran oportunidad, porque como te digo, yo creo en la evolución. Yo soy un revolucionario, soy socialista y soy chavista, es verdad. Y como revolucionario, socialista y chavista quiero evolucionar en el sitio donde se me permita servir.

***

Luego de escuchar esto, con rostro atónito surge la pregunta: Si yo fuese militante del PSUV, si yo sintiera la democracia participativa y estuviese trabajando de alguna manera para este gobierno, quisiera tener la oportunidad fruto de mi trayectoria como activista de llegar a desempeñar un cargo público. Pero no, en el PSUV la cosa es a dedo. «Algunos», los que toman las decisiones, la clásica «cúpula podrida» -ahora en singular- es la que dicta quién es quién.

La verdad es que Winston tiene razón, optar a un cargo público es una oportunidad. Que te respalde el gobierno poniendo al servicio de tu campaña todo el dinero que sea necesario, es una joya de ocasión. El detalle está en quiénes son esos que tienen acceso a eso. El PSUV no celebra primarias.

Sentí una terrible decepción pensando en quienes hablan de democracia en nuestro país. Por quienes, como Winston en su diálogo con Chataing, dicen buscar la unión y el progreso, apoyando indiscutiblemente a una maquinaria política a la que jamás tendrían acceso. La verdad no sé hasta qué punto llevará toda esta contradicción. No es posible verle mucho sentido a este momento que afrontamos en el que la gente se cae a cuentos descaradamente y no quiere apreciar lo difícil que es tomar posición ahora en Venezuela. Lo complejo del sentido de responsabilidad que está en la participación política.

No es fácil entenderte, Winston. Y así como a ti, a muchos venezolanos que dicen querer construir un país mejor, pero se empeñan en aliarse con quienes a diario lo destruyen.

Una gala para un periodismo en pena

In Crónica, Política, Reflexión on julio 2, 2013 at 8:30 am

Foto tomada del blog: http://hemerotecamusicavenezolana.blogspot.com/

Entré en La Piragua mientras repetía en mi mente la identidad falsa que asumiría. El salón estaba repleto de alegres agasajados que se hacen la vista gorda. Llegué tarde para escuchar a Laureano, pero justo para comenzar la fiesta. Lo primero que hice fue llegar a la barra y pedir un vodka con soda y limón, solo así para mí comenzaría la noche.

Una mujer con un vestido amarillo resaltador se dispuso a cantar piezas del folklore nacional con un tono pop americano. Sentí pena por ella y me di cuenta de que ya me había tomado todo el trago. Me pregunté dónde estarían los tequeños.

Repartieron unos números de rifa que me perdí y pronto estaba bailando merengue. Apareció Luis Chataing con Caterina Valentino, la segunda con un look escasamente innovador: unos grandes zarcillos con circones plateados casi hasta los hombros, y un vestido largo adornado con rosas azules en el pecho. Parecía que siempre quiso ser la anfitriona en la gran gala de la belleza del Poliedro.

Anunciaron la llegada de Henrique Capriles intercambiando chistes malos. Entró abriéndose paso entre la gente que se acumulaba en las faldas de la tarima. La multitud enloquece al verlo y lo rodean mientras gritan para tomarle fotografías. Se besan las manos después de tocarlo y él muestra una sonrisa permanente que pensaría que le genera dolor de cabeza.

Subió a la tarima y comenzaron los anuncios de los números ganadores. Sobre la gente paseaban cajas con licuadoras, microondas, batidoras y zapatos con la estampa de la bandera. De pronto no importaba el número y muchas franelas volaban por el aire. Los presentadores alabaron su brazo para lanzar. Muchos temieron quedarse sin cabeza. Me tocó ver el festejo convertido en un acto político más parecido a un concierto. Las mujeres se morían por subir para abrazarlo, y de repente parecía que no era un gobernador, sino más bien un salvador. Era un patrón repetido que mostraba las pocas esperanzas de cambio que alberga una sociedad que ve en sus funcionarios a los más grandes artistas de la fama. Me decepcioné. Siempre llega el momento en que sabes que el problema no son ellos, sino los que los eligen y convierten en santos, sin sangre ni huesos. Después toca calárselos cuando el poder ya es tanto que humanamente no hay nada que hacer.

Me dio sed y estaba larga la exposición de lecciones no aprendidas. No había más que una vodka con sabor a “raspberry” que poco me entusiasmaba, pero decidí no darle importancia y me la tomé. Tuve que dejar el trago de nuevo para bailar salsa. La gente estaba eufórica en medio de su festejo por el periodismo ausente y desnutrido.

Henrique se despidió en el micrófono diciendo que aún nos queda twitter.

Y que siga la fiesta.

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Condecoración periodistas de la Cadena Capriles por la Gobernación de Miranda

Viernes 28 de Junio de 2013.

10:30 pm.

Las Mercedes. Caracas.-

Profundo

In Política, Reflexión on abril 14, 2013 at 7:45 pm

Hace un par de meses fui al teatro a ver «Profundo», una obra de José Ignacio Cabrujas estrenada en mayo de 1971 en Caracas. Esta pieza dibuja en escena una familia común que vuelca su vida en torno a un hoyo que hay en medio de la casa, y en el que esperan encontrar un tesoro invaluable que les sacará de la miseria en que viven. Dedican días infinitos a explorarlo y se abrazan a la esperanza de hallar el milagro que está allí para salvarlos. Detrás de todo esto, hay un personaje ajeno al núcleo familiar que los lidera, y se encarga de presidir ritos y elevar oraciones al hueco en cuestión para movilizar una fuerza suprema que se manifieste. Esta familia vive sumida en una pobreza atroz, pues no se preocupa por salir a trabajar. Tampoco leen, ni comen, solo piensan en ese sueño y sus vidas giran en torno a él. Y este nunca llega. Ese tesoro no aparece y allí se les va el tiempo, cada día más triste y desesperado, frente a un pozo que se los traga uno a uno. El mensaje que transmite esta obra es muy poderoso. Han pasado más de cuarenta años y este análisis de nuestra sociedad aún se mantiene.

El venezolano debe haber comprobado ya que así no son las cosas. No es verdad que se vive de los regalos. Si no trabajas no tienes. Vivir pensando en que el gobierno está allí para mantenerte es un error. El gobierno existe para ser garante de que el país funcione, no para quedarse manejando los recursos por tiempo indefinido, sin ningún tipo de control ni institución y solo persiguiendo la meta de perpetuarse en el poder. El estado de abandono en que está este país es alarmante. Así era la casa de la familia en «Profundo»: una casa en ruinas, llena de polvo y desgracia, habitada por seres obsesionados con lo irreal. Un hogar  que se destruye poco a poco, producto de esa alucinación, motivada por un personaje que los humilla y alimenta en ellos la falsa creencia de hallar riqueza en la nada.

Sin ánimos de caer en la crítica al gobierno rojo, esto es más un llamado a la reflexión.

Los liderazgos que se sustentan en la manipulación de la esperanza de la gente no son buenos. Los verdaderos líderes no quieren mantenerte, quieren que tú seas capaz de defenderte, que tengas los medios que necesitas para sobrevivir. El ser humano es autosuficiente y esto es lo que un verdadero dirigente debe recordarte cada día. Inclusive si reducimos esto a lo más simple y directo: en el ámbito familiar, un padre que le da todo a sus hijos los convierte en inútiles, estos serán personas completamente incapaces el día en que él ya no pueda estar allí para ayudarlos. En cambio, un padre que enseña a su descendencia cómo ganarse la vida, el valor del estudio, el trabajo y el mérito, está garantizando que ellos tengan los recursos necesarios para construir oportunidades propias. Un padre bueno es el que te lleva a ser responsable y valiente para construir tu vida, no el que te ha hecho un completo dependiente, un ser improductivo que no sabrá qué hacer cuando por alguna razón él ya no esté.

Entonces, ¿Cuál es la vida que quieres? Hoy, 14 de abril de 2013, votar es la única arma para decidirlo.

A pesar de que el ejercicio del voto se ha convertido en rutina y de que quizás los resultados obtenidos luego de ejercerlo no hayan sido los deseados, eso es completamente secundario. El instrumento de la democracia es el voto, indistintamente de que se trate de una tan imperfecta como la nuestra. Y es que mientras más deficiente sea, la única manera de transformarla es votando, eligiendo y endosando en ésos que crees capaces, la responsabilidad de hacer su trabajo. No existe otra manera de hacer verdaderamente algo por transformar la realidad que no nos satisface. No hay marcha, letra, canción o acción más importante y válida que el voto en una democracia. Es una varita mágica que se enciende cuando el meñique se pinta de morado. Es el grano de arena para el edificio de la patria. No hay nada más.

Utilicemos el poder para elegir. No dejemos que nos manipulen con dádivas miserables. Cada quién es responsable de la vida que tiene. Nadie está en la tierra para salvarnos. Nada puede arrastrarnos tan profundo hasta no dejar ver lo que somos capaces de hacer.

VOTA.

VOTA por lo real, no por la fantasía.

VOTA por ti mismo y por lo que eres capaz de lograr.

VOTA porque tú puedes construir el futuro que te mereces.

¿Quién mató a Hugo Chávez?

In Carta, Opinión, Política, Reflexión on marzo 6, 2013 at 7:31 am

Si pudiera decirle Sr. Maduro, nuevo vocero de la mal llamada revolución, que es usted mismo el que mató al presidente. Usted, que llora en alocución nacional junto al resto de los cómplices de este calificado públicamente asesinato.

De seguro me mirará ofendido y en consecuencia, dada la parafernalia que le caracteriza, junto al máster en adulación que con honores merece, me enviaría al calabozo, al fondo más profundo del destierro por semejante acusación.  Pero a pruebas me remito. Ha sido usted y muchos de los que hoy estuvieron a su lado en el Hospital Militar, un fiel seguidor del Presidente Chávez. Sin embargo, nunca le aconsejó que se moderara, que fuese al médico, que se cuidara. Ninguno de ustedes lo hizo. Aun sabiendo tan de cerca el estilo de vida malsano que llevaba. Fue su padre escogido, «figura paterna y modelo a seguir» -en palabras del propio Jon Lee Anderson-, el Comandante Fidel Castro, quien le apreciaba y admiraba también, al punto de escuchar sus discursos «embelesado», quien le instó a hacerse una revisión médica y allí fue que le detectaron el cáncer que se lo ha llevado.

Dígame entonces quién mató al presidente Chávez si no ha sido usted mismo y todas las personas que han retado su mortalidad, su condición humana, su resistencia. Quiénes sino ustedes que alimentaron su ira, que apoyaron sus decisiones impulsivas aplaudiendo como focas entrenadas de un circo. Déjeme decirle que han sido ustedes, su gabinete de confianza quienes han llevado al presidente hasta la última consecuencia de su obsesión. Ustedes, personas falsas, sin moral. Refugiados en cuentas bancarias multimillonarias, frente a conquistas que no son suyas gracias a su magnífica capacidad para asentir, lisonjeros sin criterio ni vergüenza.

Si fuese usted un verdadero amigo del presidente Chávez, jamás le habría apoyado en sus proyectos en contra de sí mismo. Jamás le habría permitido enfrentarse a una campaña presidencial falsa de la cual el único beneficiado es usted. Jamás lo habría expuesto a las masas completamente enfermo mientras avanzaba en su interior su mayor adversario, para luego internarse en Cuba, lugar donde nadie pudiese traicionarlo. Él lo sabía. ¿Acaso le parece casual que el tratamiento se haya efectuado allá, lejos de usted y los suyos, de nosotros, lejos de la realidad? Ustedes son tan enemigos de él como todos los que injustamente acusan. Enemigos, en palabras del presidente Chávez, por supuesto. Los términos de guerra no caracterizan mi forma de expresión.

En nuestro país el único que se irguió frente a un micrófono vociferando desprecio fue el difunto, siempre en contra de todos los que no compartían esa devoción por él mismo y su proyecto. Eso le provocó el cáncer, su propia rabia, su propio ego, su propia deshumanización. Y es precisamente eso, lo que tristemente queda en los corazones de quienes lo siguen: intolerancia, resentimiento y me atrevo a decir absoluta pasión, enemiga de la razón.

Es lamentable y doloroso ver  a este séquito a la cabeza de un proyecto descabezado. Ojalá sea cierto que quienes nos dejan, en verdad nos observan. Espero el Presidente pueda ser testigo de todo lo que usted y su combo planean. Créame Sr. Maduro que aunque muchos se sorprendían de la inverosímil sentencia de estar gobernados por un muerto durante meses, a mí no dejaba de asustarme la cuerda de vivos que se queda con su legado, y la peor parte de él, por desgracia. Gente como usted que se aferran a su discurso y  que escudados en su imagen se abrazan a un poder inmerecido. Puede que esa sea la mayor irresponsabilidad de Hugo, el inmortal: ustedes. Usted mismo, convertido en lo que es hoy, un avaro inescrupuloso que se deforma apresuradamente por el deseo de controlar. Con su discurso rico en groserías y afirmaciones falsas, pero al mismo tiempo profundamente pobre en contenido y completamente deshonesto.

Yo que usted, además tendría miedo, porque el país se cae a pedazos y en su cuerpo no vive cáncer que lo borre del mapa para escapar de la justicia terrenal. Piénselo, recapacite y rectifique que cuando venga el derrumbe los vivos seremos quienes estemos para contarlo. Y por supuesto para pagar uno a uno sus desaciertos. Honestamente le digo, Dios se apiade de usted, porque aunque se refugie en el recuerdo del presidente, usted no es más que si mismo.

Entonces le digo, hoy, en la madrugada del 6 de marzo de 2013 que es usted cómplice directo de la muerte de Hugo Chávez. Dios lo tenga en su gloria y se encargue de juzgarlo a su manera. Quizás sea así, convirtiéndolo en figura incorpórea, la única forma de que vea la realidad más allá de la suya propia y eso se convierta en su castigo. Ojalá sea testigo desde donde esté y pueda ver a cada muerto que cae en manos de su desgobierno, cada cárcel como perfectas sucursales del infierno, cada edificio de Misión Vivienda deshecho antes de hecho. Ojalá pueda vernos así dependientes como estamos, en manos de clientelistas nacionales y extranjeros que nos chupan la grandeza como sanguijuelas, contradiciendo a pleno sus fulanas conquistas y promesas.

Que nuestro Dios sea justo y que en ustedes se haga la justicia también.

Ojalá Sr. Maduro.

Versatilidad Inútil

In Opinión, Política on enero 21, 2013 at 12:40 pm

Es fácil ser versátil gracias a la ignorancia y definitivamente también a la habilidad. Pero “Al César lo que es del César”. Asumiremos que si poco se sabe, no se conoce mucho acerca del complejo proceso de aprender, y por ende podemos decir que se creerá tener la capacidad para saberlo todo sin esfuerzo. Nuestros funcionarios públicos de primera línea son fiel representación de ese incómodo lema, que más parece una burla cuando lo nombran, a veces hasta con una sonrisa en el rostro como si fuese una maravilla:

“Un mar de conocimiento con un centímetro de profundidad”

Me sorprende que sirvan todos para todo. Una misma persona, como por ejemplo el señor Jaua en este caso, a quien elijo entre muchos, no porque me guste más, al contrario. Este señor es sociólogo y ha aspirado y/o tomado posesión de los siguientes cargos durante este largo proceso revolucionario, que por supuesto ha revolucionado toda lógica, se ha volado todas las normas y se ha erigido como un auténtico caos, pero eso ya todos lo sabemos hasta la saciedad, entonces:

1.- Ha redactado leyes participando en el proceso Constituyente del año 1999.

2.- Ha sido Ministro de la Secretaría de la Presidencia.

3.- Ha sido Presidente del FIDES – Fondo Intergumernamental para la Descentralización – Sólo comento que no puedo creer que esto realmente exista cuando aquí todo depende de lo que diga, desee, disponga o comunique telepáticamente Hugo, incluyendo este último método dado su estado actual de presencia entre los dos mundos. Así que se tratará, por supuesto, de un nido de corrupción por excelencia.

4.- Ha sido también Ministro de Economía Popular.

5.- Ha sido Vicepresidente Ejecutivo y, al mismo tiempo, Ministro de Agricultura y Tierras.

6.- Fue candidato a Gobernador del Estado Miranda. Por fortuna no lo consiguió.

7.- Y por último, desde hace unos días es Canciller de la República.

La verdad que leo y releo esta lista y no sé qué pensar. Es una lástima que ninguno de sus cargos realmente se corresponda con su supuesta especialidad. Para desempeñar todo esto, en teoría, Jaua debería ser en primera instancia Abogado para ser legislador, Administrador, especialista en Políticas Públicas, Economista, Ingeniero Agronómo e Internacionalista. Me quito el sombrero frente a todos los retos que el pulpo Jaua ha aceptado sin chistar. Y así como él hay tantos personajes, que si comenzamos esto va a generarnos una depresión muy fuerte de la que no deseo hacerme responsable.

Si este gobierno tiene catorce años funcionando, este señor ahora mismo se ha desempeñado en un promedio de dos años en cada uno de sus puestos, así que ni ha estudiado ni ha aprendido por la experiencia absolutamente nada. Bueno, para muestra un botón, no es difícil entonces entender por qué la cosa está así, el país está patas arriba porque la administración pública es un tablero de juegos de Hugo, el moderno Luis XIV latinoamericano, nuestro “Rey Sol”. Que mueve las fichas como mejor le parece sin fundamento alguno, enceguecido por su ego y complejo de sabiondo y además, paranoico.

Me entristece que en el país haya desaparecido el mérito y que unos cuantos expertos en el vergonzoso hábito de “jalar mecate” se hayan quedado con el volante – Sino pregúntenle a Maduro -. Aquí en este país ya ni siquiera hay función diplomática seria. Y esto me duele tanto porque soy de esos que tuvo el sueño de ir a Cancillería y aprender de los que han viajado representando, crecer leyendo y comprendiendo el arte de seducir con la palabra, de ser un intelectual, una carta de presentación, una monedita de oro que encarna a su país para conseguir los mejores tratos en las negociaciones con el resto de los Estados. Pero allá se ha ido ese sueño porque aquí se transformó el perfil para este cargo.

Los cancilleres son cualquier cosa menos algo parecido a lo que acabo de describir. Y no quiero menospreciar a nadie, pero es que esta gente lo menosprecia todo convirtiendo lo romántico en algo triste, carente de virtudes.

¿Qué más queda entonces? Ser versátiles como ellos, pero intentando no ser tan ambiciosos, mentirosos e inútiles, rebuscando entre nuestras fortalezas y habilidades para conseguir la supervivencia.

“El comandante hizo metástasis”

In Opinión, Política on diciembre 18, 2012 at 12:29 am

Ayer me levanté pensando que “ni loca” me iba a volver a parar afuera de mi centro por más de seis horas bajo el sol para votar. Me dije a mi misma que no podía repetir ese cuadro de fanática y que daba lo mismo votar a cualquier hora. Mi hermano sí se levantó – aunque siempre suele ser el último en hacerlo -, se bañó y se fue a votar. Regresó a los veinte minutos y me dijo que me animara y que fuera, que saliera de eso rápido. Mi conciencia me jalaba las orejas. Desperté a mi hermana que abriendo apenas un ojo me dijo que no, yo insistí, diciéndole que Diego ya había regresado. Así que nos fuimos y demoramos unos quince minutos tal vez. Nunca había votado tan rápido, y eso que no me he perdido ninguna de las funciones electorales.

De allí me fui a Sabas Nieves, andaba buscando la manera de drenar ese mal carácter que me tenía azotada. Estuve todo el día de muy mal humor tratando de mirarle el chiquito a todo el que veía.  Pensaba en mi ruidosa cabeza que estaba ocurriendo el tercer evento electoral del año. Pensé una vez más en que ya no me cae nada bien la democracia. En la subida solamente vi unos tres deditos morados, y unos chicos de unos diecinueve años estaban haciendo el mismo comentario. Era domingo y el Ávila estaba repleto. Pensé en que así estábamos todos, la pesadez del ambiente no la percibimos pocos. Después de los resultados del 7-O es comprensible sentirse decepcionado y agotado, después de creer por momentos que los resultados podían ser diferentes, chocamos con la realidad de que para el otro lado los recursos para movilizar y manipular son inagotables.

Estuve muy sensible todo el día, me dolía mucho la cabeza y cualquier cosa que me decían era capaz de hacerme reaccionar. Me mantuve muy al margen de todo y ni siquiera quise trabajar aunque tenía que hacerlo. El “efecto electoral” me golpeó con contundencia. Quise dormir, pero no pude. Me quedé de última en la sala de mi casa frente al televisor y de nuevo con la computadora sobre las piernas mirando el twitter. Al fin anunciaban los resultados. Tuve un ligero bloqueo sensorial hasta que sentí alivio por Miranda. Allí tuve un subidón de alegría y luego se vino la tragedia. El mapa teñido de rojo y yo sin ninguna explicación. El Zulia me dolió como una lanza, pensé en esa mina de oro en manos de este desenfreno de corrupción. Mi mamá salió de su cuarto y aunque nunca dice ni una grosería, se sentó a mi lado para lamentarse de que sus paisanos habían elegido a Arias Cárdenas.

Mientras tanto, Ramón Guillermo Aveledo estaba dando una rueda de prensa y dado su rol de velar por la Unidad, sólo se limitó a felicitar una vez más al “pueblo venezolano”. Me preguntaba yo cómo este hombre y todos los demás que están en esta organización, todavía tenían ganas de seguir luchando por este país que no se cura de “indiferencia” o que definitivamente está mandando mensajes escondidos en el aire que aún no se logran captar. Salvar la democracia parece tarea imposible con un electorado que no comprende el rol que le toca jugar.

No es un tema de quién gobierne, es que este asunto de la polaridad es insostenible. Sin embargo, me detengo a pensar que no todo se puede reducir a la abstención. Por ejemplo, no comprendo la conducta de los Henrique Salas en Carabobo, con seis períodos gobernando una misma familia siguen aspirando a la reelección y deseando perpetuarse en el poder. Hay que ver hasta qué punto los líderes de oposición están siendo coherentes en su discurso. El panorama político en nuestro país se ha complejizado duramente y no hay oportunidad para el error, y mucho menos para ser el espejo de eso que se crítica. En días como hoy me entristezco pensando que esta trama es como una película intensa que nos maltrata, pero que no podemos dejar de mirar.

Sea lo que sea, pareciera que si algo está claro es que hay muchos electores que a pesar de que el país se nos viene encima creen que esta línea de gobierno es la que conviene. A pesar de que todo cuesta 1.000 Bs, que un billete de 100 parece que sólo sirve para comprar chucherías, que las carreteras están oscuras y rotas, que el secuestro y la muerte dejaron de ser titulares porque son un delito aceptado y digerido, de que no hay transporte público, de que el dólar está más alto que en cualquier parte y es el que dicta el valor de las cosas, de la humillante escasez, del tráfico voraz, de los niveles de obstinación que nos invaden como una especie de cáncer. A pesar de que el mundo es más grande que eso que nos afecta directamente,  estamos intentando vivir el clásico del “hoy puedo, mañana no sé”, porque el desempleo no deja ver el futuro, conducimos un carro con un parabrisas cubierto de niebla. Todo improvisado, esperando con qué van a salir los personajes de la política ahora, qué decisiones van a tomar, elegidos por nosotros, quizás en contra de nosotros.

Yo sólo reflexiono acerca de cómo se nos va la vida de esta manera.

Yo sólo creo que la apatía no funciona y que nadie va a venir milagrosamente a resolver nada. Yo no creo en superhéroes.

Yo sólo creo que no te puedes ir de viaje sin votar y que no puedes decir que el voto no sirve de nada y que no crees en el CNE.

Yo sólo creo que si voy a trabajar en política en medio de este clima, tengo que definir de qué lado estoy. Yo creo que es necesario ser coherentes.

Yo sólo creo que se acaba el tiempo que nos regala la vida y que si no trabajas en función pública no deberías pasarte todo el día haciendo el trabajo de ellos pensando en ¿Qué vamos a hacer con este país?

Yo sé que lo único que demuestra la opinión política en democracia es el voto. De nada sirve quejarse durante cinco años y cuando viene la elección desentenderse.

Yo sólo sé que nos estamos matando poco a poco. Que somos como Hugo muchas veces y nos mantenemos en el juego de eso que nos enferma.

Yo sólo coincido con eso de que “El comandante hizo metástasis” y que padecemos de una enfermedad incurable, siempre que tantos sigan formando parte “silenciosa” de ese otro lado que critican con tanta fuerza.

Elecciones regionales Venezuela 2012

“Me queda una semana de fama”. Democracia.-

In Opinión, Política on octubre 2, 2012 at 10:16 am

La extrema izquierda socialista en el país no se ha dado cuenta de que ya se ha ido tan al extremo que está cruzando a la otra orilla. Los gobiernos de derecha son descritos por el portal wikipedia como: “movimientos y partidos políticos que sostienen un discurso ultranacionalista, xenófobo y autoritario, con una tendencia populista en defensa exacerbada de la identidad nacional que no aboga por el mantenimiento de las instituciones y las libertades democráticas[1].

Muy bien, toca ahora cuestionarse los términos en los que se está moviendo la política en nuestro país. El chavismo no puede ser de izquierda por definición.

Es impresionante como con caricaturas como esta se deja ver lo lejos que está de la libertad renunciar a todo por el ideal de una sola persona. Yo le pregunto a los que apoyan a este gobierno si realmente entienden la naturaleza de la democracia, porque ese es el principio de entender conceptos como libertades para todos por igual. Una frase muy utilizada por el chavismo, más no me parece que sean libres unas personas que tienen que usar el color rojo como marca, que tienen que apoyar al mismo camarada que milita en el partido en el que estás inscrito y tú no puedes competir con él. No celebran elecciones. Solo dicen que sí a todo, sí señor, sí.

Me duele profundamente el chavismo en personas mayores de cincuenta años, que ya construyeron la mayor parte de su vida y siguen pensando como adolescentes en cambiar el país con modelos que han fracasado en todo el mundo. Hoy es 2 de Octubre de 2012. El domingo se celebran las elecciones en un país en el que lleva 14 años gobernando la misma persona. Ningún demócrata pensaría en votar por él de nuevo. Porque la alternabilidad es una de las bases de la democracia.

“No importa que no haya luz, ni agua. Lo que importa es la patria”. ¿La patria?, aquí hay división. Hay problemas estructurales graves, hay bancarrota. Aquí hay desempleo, ignorancia y violencia. Aquí la patria se nos va, regalándosela a un solo hombre que si lo deconstruimos un poco no es ningún héroe. No tiene familia. No tiene salud. No es feliz. Los líderes son eso que tú quieres ser. Yo no quiero eso y yo estoy en edad de hacer mi familia, de trabajar, de tener oportunidades, de tener patria. Yo no quiero ser hija de esto más tiempo. Yo quiero democracia.