Betina Barrios Ayala

Archive for the ‘Carta’ Category

¿Quién mató a Hugo Chávez?

In Carta, Opinión, Política, Reflexión on marzo 6, 2013 at 7:31 am

Si pudiera decirle Sr. Maduro, nuevo vocero de la mal llamada revolución, que es usted mismo el que mató al presidente. Usted, que llora en alocución nacional junto al resto de los cómplices de este calificado públicamente asesinato.

De seguro me mirará ofendido y en consecuencia, dada la parafernalia que le caracteriza, junto al máster en adulación que con honores merece, me enviaría al calabozo, al fondo más profundo del destierro por semejante acusación.  Pero a pruebas me remito. Ha sido usted y muchos de los que hoy estuvieron a su lado en el Hospital Militar, un fiel seguidor del Presidente Chávez. Sin embargo, nunca le aconsejó que se moderara, que fuese al médico, que se cuidara. Ninguno de ustedes lo hizo. Aun sabiendo tan de cerca el estilo de vida malsano que llevaba. Fue su padre escogido, «figura paterna y modelo a seguir» -en palabras del propio Jon Lee Anderson-, el Comandante Fidel Castro, quien le apreciaba y admiraba también, al punto de escuchar sus discursos «embelesado», quien le instó a hacerse una revisión médica y allí fue que le detectaron el cáncer que se lo ha llevado.

Dígame entonces quién mató al presidente Chávez si no ha sido usted mismo y todas las personas que han retado su mortalidad, su condición humana, su resistencia. Quiénes sino ustedes que alimentaron su ira, que apoyaron sus decisiones impulsivas aplaudiendo como focas entrenadas de un circo. Déjeme decirle que han sido ustedes, su gabinete de confianza quienes han llevado al presidente hasta la última consecuencia de su obsesión. Ustedes, personas falsas, sin moral. Refugiados en cuentas bancarias multimillonarias, frente a conquistas que no son suyas gracias a su magnífica capacidad para asentir, lisonjeros sin criterio ni vergüenza.

Si fuese usted un verdadero amigo del presidente Chávez, jamás le habría apoyado en sus proyectos en contra de sí mismo. Jamás le habría permitido enfrentarse a una campaña presidencial falsa de la cual el único beneficiado es usted. Jamás lo habría expuesto a las masas completamente enfermo mientras avanzaba en su interior su mayor adversario, para luego internarse en Cuba, lugar donde nadie pudiese traicionarlo. Él lo sabía. ¿Acaso le parece casual que el tratamiento se haya efectuado allá, lejos de usted y los suyos, de nosotros, lejos de la realidad? Ustedes son tan enemigos de él como todos los que injustamente acusan. Enemigos, en palabras del presidente Chávez, por supuesto. Los términos de guerra no caracterizan mi forma de expresión.

En nuestro país el único que se irguió frente a un micrófono vociferando desprecio fue el difunto, siempre en contra de todos los que no compartían esa devoción por él mismo y su proyecto. Eso le provocó el cáncer, su propia rabia, su propio ego, su propia deshumanización. Y es precisamente eso, lo que tristemente queda en los corazones de quienes lo siguen: intolerancia, resentimiento y me atrevo a decir absoluta pasión, enemiga de la razón.

Es lamentable y doloroso ver  a este séquito a la cabeza de un proyecto descabezado. Ojalá sea cierto que quienes nos dejan, en verdad nos observan. Espero el Presidente pueda ser testigo de todo lo que usted y su combo planean. Créame Sr. Maduro que aunque muchos se sorprendían de la inverosímil sentencia de estar gobernados por un muerto durante meses, a mí no dejaba de asustarme la cuerda de vivos que se queda con su legado, y la peor parte de él, por desgracia. Gente como usted que se aferran a su discurso y  que escudados en su imagen se abrazan a un poder inmerecido. Puede que esa sea la mayor irresponsabilidad de Hugo, el inmortal: ustedes. Usted mismo, convertido en lo que es hoy, un avaro inescrupuloso que se deforma apresuradamente por el deseo de controlar. Con su discurso rico en groserías y afirmaciones falsas, pero al mismo tiempo profundamente pobre en contenido y completamente deshonesto.

Yo que usted, además tendría miedo, porque el país se cae a pedazos y en su cuerpo no vive cáncer que lo borre del mapa para escapar de la justicia terrenal. Piénselo, recapacite y rectifique que cuando venga el derrumbe los vivos seremos quienes estemos para contarlo. Y por supuesto para pagar uno a uno sus desaciertos. Honestamente le digo, Dios se apiade de usted, porque aunque se refugie en el recuerdo del presidente, usted no es más que si mismo.

Entonces le digo, hoy, en la madrugada del 6 de marzo de 2013 que es usted cómplice directo de la muerte de Hugo Chávez. Dios lo tenga en su gloria y se encargue de juzgarlo a su manera. Quizás sea así, convirtiéndolo en figura incorpórea, la única forma de que vea la realidad más allá de la suya propia y eso se convierta en su castigo. Ojalá sea testigo desde donde esté y pueda ver a cada muerto que cae en manos de su desgobierno, cada cárcel como perfectas sucursales del infierno, cada edificio de Misión Vivienda deshecho antes de hecho. Ojalá pueda vernos así dependientes como estamos, en manos de clientelistas nacionales y extranjeros que nos chupan la grandeza como sanguijuelas, contradiciendo a pleno sus fulanas conquistas y promesas.

Que nuestro Dios sea justo y que en ustedes se haga la justicia también.

Ojalá Sr. Maduro.

Carta en la Distancia

In Carta on marzo 19, 2012 at 5:49 pm

Hola V,

Desde una de mis tantas nuevas casas, sentada en una cama alquilada y mirando por la ventana de una latitud lejana te escribo estas líneas. No es fácil, porque no estaba preparada para sentirme así. Nunca pensé que podía extrañarte tanto, pero te extraño mucho. No quiero sonar malcriada porque estar lejos de ti fue mi elección. Tampoco quiero que pienses que te culpo, pero desearía que las cosas fuesen diferentes; quizás más fáciles, aunque pueda parecerte infantil.

Con el pasar de los días he descubierto que lo nuestro es como el típico amor incondicional; pude desear alejarme, pero es una total mentira pretender estar completa lejos de ti. No puedo negar que soy parte de ti; a pesar de que acepto y recuerdo esa sensación intensa de querer dejarlo todo e irme lejos donde no pudiera afectarme nada, quizás dándote la espalda, pero hoy te pido que no lo veas así.

Perdona que me haya ido, pero era muy doloroso tenerte y no poderte disfrutar. Quiero que sepas que vine aquí para prepararme, para ser mejor cuando esté contigo. Para salir de mi zona de confort, entender mejor el mundo y convertirme en alguien útil para ti. Me tuve que alejar para descubrirte desde lejos; así como dicen que hay que ver el Salto Ángel, desde la distancia, para apreciar todo su esplendor. Eres mi definición del paraíso.

Pienso en ti cada día; irremediablemente. Salgo de mi casa y el paisaje que me encuentro me hace extrañarte y recrear todo lo que vivimos. Días hermosos en la playa, subir el Ávila, soñar con conquistar el Roraima y derretirnos por un fin de semana en Los Roques. Todo contigo es un recuerdo que está vivo. Me hace falta tu calor perfecto y quiero conversar en tu acento; comer tu comida, dormir, abrir los ojos y que estés ahí. Nunca me cansé de contemplarte.

Por acá paso buena parte del día hablando de ti. Converso con amigos y extraños. Los que no te han visto nunca, mueren por hacerlo y yo por poderte mostrar. Solamente quiero que cuando tengan la fortuna de conocerte estés sonriendo y mucho más fuerte y pujante que la última vez que nos vimos. No dudo que se enamorarán para siempre, pero no quiero que nadie te vea triste. Eres demasiado bella para sufrir.

Nuestros amigos que están aquí también te extrañan. Espero sepas que no te hemos olvidado. En cada conversación eres protagonista. Demasiado buena para ser verdad, es imposible no mencionarte. Escuchamos tu música favorita y siempre fantaseamos con volver a verte.

Aunque haya creído que la distancia nos podía separar, puedo asegurarte que nunca estuve más cerca. Desde lejos parece que sé de ti más que cuando estábamos juntas. Antes, tus problemas me abrumaban. No quería escucharlos más. Pero ahora no hay día en que amanezca sin querer saber cómo estás, qué está pasando, cómo siguen esos líos que dejé y pensando fórmulas imbatibles para superarlos.

No quiero que te preocupes por nada. Aquí y ahora este asunto de la globalización nos favorece. Puedo enterarme de todo desde donde esté y quiero que sepas que volveré para abrazarte y darte todo lo que he aprendido para que salgamos adelante. No habrá egoísmo que pueda destruir lo grande que eres. Pronto estaremos todos juntos, sin discusión, ni divisiones imaginarias. No he conocido a nadie que piense que no vales la pena. Aunque muchos nos hemos alejado, eres lo que más admiramos. Solo es cuestión de tiempo. Sabes cómo es, es lo único capaz de curarlo todo.

Esperaré paciente ese día en que llegue volando mirando tu brillo desde arriba y aterrizar en tus costas. Eres lo más grande que tengo con tu forma geográfica inolvidable, por haberla dibujado tantas veces cuando era niña y por querer mostrarles a todos de dónde vengo cuando te busco en GoogleMaps. Eres mi casa y eres perfecta. Más pronto que tarde volveré para levantarnos juntas. Este espacio sólo nos fortalece.

Contigo en la distancia y venezolana siempre,

Betina.-