Betina Barrios Ayala

Red

In Caracas, Diario, Poesía, Uncategorized on mayo 16, 2016 at 9:13 am
Rothko, Untitled, 1970

Untitled (1970) Mark Rothko

Siento un inmenso hartazgo hacia todo y desde todo. No puedo gritar, da lo mismo. Busco escribir esto, abro la gaveta, consigo un marcador fino rojo. Me fijaré en todas las cosas que he escrito en rojo en mis cuadernos. Aparece el color rojo justo cuando es una emergencia. Las palabras comienzan a llover mientras estás haciendo otra cosa. Temes que se desintegren en el recuerdo. Te vuelves a decir que necesitas un grabador de voz ¿Vuelves a decirte que necesitas? Es el color rojo. Buscaré algo que haya escrito también antes bajo este impulso y esta causalidad. Buscaré el vínculo entre la sangre, lo vital, que borbotea; y las palabras urgentes escritas con tinta roja. Aquí hay una, es una cita de Lorca:

‘En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida’

Flota en el centro de la hoja, una nube roja. Estoy en ella tanto como si la hubiese escrito. La reescribo en mis páginas como una extensión de mis dedos, de mis uñas mordidas, con sus hilos grana en los contornos, con ese dolor en las esquinas.

Más adelante, un poema:

Sé que soy la hija de mi abuelo,

cuando vierto el agua en los tobos de mi memoria,

soy de él entre los árboles,

cuando escucho los pájaros,

cuando me siento triste

 

El primer patio,

todas las horas de tierra húmeda,

donde todos mis santos

florecieron entre sus pasos

Y este texto, que pasará a ser un discurso rojo en el mismo cuaderno, que tiene esos pedazos de algunos días que he dejado algunos impulsos por decir. Así es que hoy, tengo hartazgo porque aparece en todo, porque nunca he estado más segura de ser una isla, nunca he deseado tanto desaparecer, el silencio. Siento urgencia de solitud, siento ganas de claros cielos y el silencio, siento, el cielo, persigo el silencio.

Dejaré aquí puesto sentado que hay demasiado ruido, que todo es violencia, que apesta el encierro, que basta de quejas, de sorprenderse de los malo, de ahogarse en las promesas de lo que no se hizo. No se hizo. Se deshizo. No se puede volver atrás, solo adelante, no hay otra dirección sino en la densa memoria, la única vislumbre del pasado, que bien sabemos no posee certezas. Hemos modelado los recuerdos para excusarnos, hemos traído el recuerdo al presente para sentirnos con poder, hemos sido prepotentes, temerosos, elementales.

Vivir en el recuerdo es un vicio inevitable (para algunos, quizás todos), porque comienza a pesar la maleta. Es esa la metáfora de esta vida, por eso es que la experiencia es tan bella, pero quizás necesita un límite, sobre todo cuando su dureza te hace pensar en eso. Y te repites, ‘mejor déjalo así’, ‘calla’, ‘quédate con lo que puedas’, ‘no te mutiles’, ‘pon el corazón duro’, ‘no sientas’.

Déjalo ser, no puede(s) ver, tro(em)pieza otra vez.

*Red (acepción DRAE)

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  1. Hermoso, Betina. Sobre todo eso de “nunca he estado más segura de ser una isla”. Un abrazo.

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