Betina Barrios Ayala

Profundo

In Política, Reflexión on abril 14, 2013 at 7:45 pm

Hace un par de meses fui al teatro a ver «Profundo», una obra de José Ignacio Cabrujas estrenada en mayo de 1971 en Caracas. Esta pieza dibuja en escena una familia común que vuelca su vida en torno a un hoyo que hay en medio de la casa, y en el que esperan encontrar un tesoro invaluable que les sacará de la miseria en que viven. Dedican días infinitos a explorarlo y se abrazan a la esperanza de hallar el milagro que está allí para salvarlos. Detrás de todo esto, hay un personaje ajeno al núcleo familiar que los lidera, y se encarga de presidir ritos y elevar oraciones al hueco en cuestión para movilizar una fuerza suprema que se manifieste. Esta familia vive sumida en una pobreza atroz, pues no se preocupa por salir a trabajar. Tampoco leen, ni comen, solo piensan en ese sueño y sus vidas giran en torno a él. Y este nunca llega. Ese tesoro no aparece y allí se les va el tiempo, cada día más triste y desesperado, frente a un pozo que se los traga uno a uno. El mensaje que transmite esta obra es muy poderoso. Han pasado más de cuarenta años y este análisis de nuestra sociedad aún se mantiene.

El venezolano debe haber comprobado ya que así no son las cosas. No es verdad que se vive de los regalos. Si no trabajas no tienes. Vivir pensando en que el gobierno está allí para mantenerte es un error. El gobierno existe para ser garante de que el país funcione, no para quedarse manejando los recursos por tiempo indefinido, sin ningún tipo de control ni institución y solo persiguiendo la meta de perpetuarse en el poder. El estado de abandono en que está este país es alarmante. Así era la casa de la familia en «Profundo»: una casa en ruinas, llena de polvo y desgracia, habitada por seres obsesionados con lo irreal. Un hogar  que se destruye poco a poco, producto de esa alucinación, motivada por un personaje que los humilla y alimenta en ellos la falsa creencia de hallar riqueza en la nada.

Sin ánimos de caer en la crítica al gobierno rojo, esto es más un llamado a la reflexión.

Los liderazgos que se sustentan en la manipulación de la esperanza de la gente no son buenos. Los verdaderos líderes no quieren mantenerte, quieren que tú seas capaz de defenderte, que tengas los medios que necesitas para sobrevivir. El ser humano es autosuficiente y esto es lo que un verdadero dirigente debe recordarte cada día. Inclusive si reducimos esto a lo más simple y directo: en el ámbito familiar, un padre que le da todo a sus hijos los convierte en inútiles, estos serán personas completamente incapaces el día en que él ya no pueda estar allí para ayudarlos. En cambio, un padre que enseña a su descendencia cómo ganarse la vida, el valor del estudio, el trabajo y el mérito, está garantizando que ellos tengan los recursos necesarios para construir oportunidades propias. Un padre bueno es el que te lleva a ser responsable y valiente para construir tu vida, no el que te ha hecho un completo dependiente, un ser improductivo que no sabrá qué hacer cuando por alguna razón él ya no esté.

Entonces, ¿Cuál es la vida que quieres? Hoy, 14 de abril de 2013, votar es la única arma para decidirlo.

A pesar de que el ejercicio del voto se ha convertido en rutina y de que quizás los resultados obtenidos luego de ejercerlo no hayan sido los deseados, eso es completamente secundario. El instrumento de la democracia es el voto, indistintamente de que se trate de una tan imperfecta como la nuestra. Y es que mientras más deficiente sea, la única manera de transformarla es votando, eligiendo y endosando en ésos que crees capaces, la responsabilidad de hacer su trabajo. No existe otra manera de hacer verdaderamente algo por transformar la realidad que no nos satisface. No hay marcha, letra, canción o acción más importante y válida que el voto en una democracia. Es una varita mágica que se enciende cuando el meñique se pinta de morado. Es el grano de arena para el edificio de la patria. No hay nada más.

Utilicemos el poder para elegir. No dejemos que nos manipulen con dádivas miserables. Cada quién es responsable de la vida que tiene. Nadie está en la tierra para salvarnos. Nada puede arrastrarnos tan profundo hasta no dejar ver lo que somos capaces de hacer.

VOTA.

VOTA por lo real, no por la fantasía.

VOTA por ti mismo y por lo que eres capaz de lograr.

VOTA porque tú puedes construir el futuro que te mereces.

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  1. Tienes toda la razon, pero a veces pienso que ya es tarde la mayoria de esa gente se acostrumbro a eso, a lo facil, a lo regalado, me siento muy deprimida en estos momentos, pienso que la mayoria de los venezolanos quieren que sigamos hundidos en un hueco sin salida, besos

  2. Hola Betina, por fin puedo escribirte a tu maravilloso Blog sigue así. ahora hablando de tu tema, tristemente esa obra es un reflejo de nosotros mismos como sociedad, nos hemos vuelto conformistas y decadente, de seguro el gran Cabrujas si estuviera vivo hubiera escrito algo parecido expresando su decepción con nosotros, pero a la vez dando un ramito de esperanza, como dice una frase que escuche: Así no debería terminar las cosas. Y es irónico yo aun no pierdo la Fe en ese Ramito de esperanza.

    Cecilia, ¿si lees este comentario? ¡No pierdas la esperanza, ya que es lo ultimo que se pierde!

  3. Excelente como siempre!!! soy tu fan no 1!!!! lastima que los cuatro millones de venezolanos que no fueron a votar no leyeron tu articulo!! un beso grande y se le quiere un monton!!! 🙂

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