Betina Barrios Ayala

De nada sirvió pretender que no existían

In Opinión, Reflexión on diciembre 29, 2012 at 11:28 am

Billetes de 100 "Bolívares Fuertes"

Aún tengo fresca la imagen de la Señora en el baño del Centro Comercial atestado en navidad. Usando el típico atuendo muy ajustado con el cual parece que no puede respirar, exhibiendo una fisionomía que no escatima en dejar ver la mala alimentación con su hinchazón característica. Se alzó la camisa frente al lavamanos e introdujo entre la liga del pantalón y su cintura una paca gorda de billetes de cien. Tomó de los brazos a su hija y la sentó sobre el lavamanos para enjuagarle las manos empalagadas de dulce. Yo sólo las observaba mientras esperaba mi turno, como no puedo evitar hacer cuando estoy sola por ahí cazando historias.

Recuerdo ese momento porque aún está presente en mi cabeza:

“Van a eliminar tres ceros porque ya no caben las cifras en las computadoras, ni en los cheques, telecajeros, ni bolsillos”

Pero de nada sirvió pretender que no existían. Ya regresaron los enormes fardos de billetes de cien y cincuenta ajustados con ligas. A las colas de los bancos llegan a depositar los dueños de los negocios,  con sus bolsas de papel discretas disimulando la grosera cantidad de efectivo que producen,  y desfilan miles de billetes sin parar que no valen nada y sólo están por cumplir cinco años circulando como la gran novedad. Decretada en gaceta oficial en marzo de 2007, la llegada del “Bolívar Fuerte”, para una economía fuerte y un país fuerte, era la solución para la inflación y para facilitar el sistema de pagos nacionales, tomando como referencia los estándares internacionales respecto a las cifras y al número de billetes que debe portar cada persona[1].

Ya se acabó la sorpresa al verlos y la timidez para usarlos. Ahora necesitas tener siempre encima al menos cinco de esos billetes de cien con la cara de “Bolívar Fuerte” para no sentirte desnudo, “limpio”, indefenso. Nuestro país nos da la bienvenida a esta nueva era de todo a 1000, esa misma de la que nos despedimos hace pocos años. No ha dado tiempo de olvidarse de esos ceros escondidos. Sin pudor ni dolor todo vale aproximadamente lo mismo y las cifras son cada vez más grandes.

La economía se la llevó el mismo cáncer que tiene secuestrado al presidente en Cuba. Gobernados por una silla presidencial vacía, que recibe cada día un trasero nuevo, y que cuando está llena sólo se sienta en ella un representante irresponsable, caprichoso y malcriado que por cuestiones de “lealtad” y conveniencia no se busca unos buenos asesores porque quizás lo “maten”. Sólo gente de confianza, no importa que no esté capacitada, y manejan la banca del país como si estuviesen aprendiendo a jugar monopolio los amiguitos de la cuadra. No intento hacer de la desgracia un chiste, realmente quisiera ser sólo un espectador, pero no es así. Estamos hundidos con el barro hasta las rodillas. Todo cuesta tanto que en las mesas de los restaurantes la gente come pan y mantequilla desesperadamente.

Las imágenes son claras, y no necesito irme a sentar en Caricuao o en La Baralt para observar la miseria. La miseria está aquí en las casas de todos. En las tarjetas de crédito, en los carros viejos, en la ropa gastada, en la nevera casi vacía y en las viejas fotografías de los años de abundancia. La miseria está en esos padres primerizos que se asustan al ver el eco de una criatura que se acerca a este territorio sin posibilidades de planificación, a la “tierra de lo posible”. La miseria está en lo difícil que es imaginar el futuro.

Atrás quedó el “bolívar fuerte”, nunca tuvo tiempo de hacerle honor a su nombre. En su quinto aniversario ya se vienen de regalo todos esos ceros reclamando el lugar que les quitaron.

Bolívar Fuerte. Caricatura de Roberto Weil.

Anuncios
  1. Aquí lo único fuerte es el déficit entre el ingreso y egreso, me puse a sacar cuentas (cosa que cada vez hago menos, con la fe de que “Dios proveerá”…) y me di cuenta de que cada mes gasto (en gastos estrictamente corrientes y rutinarios) unos dos mil quinientos bolívares “fuertes” más de lo que gano. Cómo lo hago? no tengo ni idea.

    • Eres un espejo de los pensamientos y conclusiones de todos los que nos enfrentamos a esa terrible “necesidad” de sacar cuentas. Yo tampoco entiendo la relación entre mis ingresos y egresos. La lógica del país se escapa, como siempre, de toda teoría.

  2. Todos los economistas serios advirtieron el carácter meramente cosmético de eliminar tres ceros si antes no se había controlado la inflación, y cualquier venezolano con cinco dedos de frente podía darse cuenta de esa realidad antes de que sucediera. Pero evocar efímeramente los tiempos cuando las cosas pequeñas se compraban con céntimos, incluyendo el anacronismo de resucitar la Locha, era más importante para los mandones que usar el menos común de los sentidos: el sentido común.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: