Betina Barrios Ayala

“El comandante hizo metástasis”

In Opinión, Política on diciembre 18, 2012 at 12:29 am

Ayer me levanté pensando que “ni loca” me iba a volver a parar afuera de mi centro por más de seis horas bajo el sol para votar. Me dije a mi misma que no podía repetir ese cuadro de fanática y que daba lo mismo votar a cualquier hora. Mi hermano sí se levantó – aunque siempre suele ser el último en hacerlo -, se bañó y se fue a votar. Regresó a los veinte minutos y me dijo que me animara y que fuera, que saliera de eso rápido. Mi conciencia me jalaba las orejas. Desperté a mi hermana que abriendo apenas un ojo me dijo que no, yo insistí, diciéndole que Diego ya había regresado. Así que nos fuimos y demoramos unos quince minutos tal vez. Nunca había votado tan rápido, y eso que no me he perdido ninguna de las funciones electorales.

De allí me fui a Sabas Nieves, andaba buscando la manera de drenar ese mal carácter que me tenía azotada. Estuve todo el día de muy mal humor tratando de mirarle el chiquito a todo el que veía.  Pensaba en mi ruidosa cabeza que estaba ocurriendo el tercer evento electoral del año. Pensé una vez más en que ya no me cae nada bien la democracia. En la subida solamente vi unos tres deditos morados, y unos chicos de unos diecinueve años estaban haciendo el mismo comentario. Era domingo y el Ávila estaba repleto. Pensé en que así estábamos todos, la pesadez del ambiente no la percibimos pocos. Después de los resultados del 7-O es comprensible sentirse decepcionado y agotado, después de creer por momentos que los resultados podían ser diferentes, chocamos con la realidad de que para el otro lado los recursos para movilizar y manipular son inagotables.

Estuve muy sensible todo el día, me dolía mucho la cabeza y cualquier cosa que me decían era capaz de hacerme reaccionar. Me mantuve muy al margen de todo y ni siquiera quise trabajar aunque tenía que hacerlo. El “efecto electoral” me golpeó con contundencia. Quise dormir, pero no pude. Me quedé de última en la sala de mi casa frente al televisor y de nuevo con la computadora sobre las piernas mirando el twitter. Al fin anunciaban los resultados. Tuve un ligero bloqueo sensorial hasta que sentí alivio por Miranda. Allí tuve un subidón de alegría y luego se vino la tragedia. El mapa teñido de rojo y yo sin ninguna explicación. El Zulia me dolió como una lanza, pensé en esa mina de oro en manos de este desenfreno de corrupción. Mi mamá salió de su cuarto y aunque nunca dice ni una grosería, se sentó a mi lado para lamentarse de que sus paisanos habían elegido a Arias Cárdenas.

Mientras tanto, Ramón Guillermo Aveledo estaba dando una rueda de prensa y dado su rol de velar por la Unidad, sólo se limitó a felicitar una vez más al “pueblo venezolano”. Me preguntaba yo cómo este hombre y todos los demás que están en esta organización, todavía tenían ganas de seguir luchando por este país que no se cura de “indiferencia” o que definitivamente está mandando mensajes escondidos en el aire que aún no se logran captar. Salvar la democracia parece tarea imposible con un electorado que no comprende el rol que le toca jugar.

No es un tema de quién gobierne, es que este asunto de la polaridad es insostenible. Sin embargo, me detengo a pensar que no todo se puede reducir a la abstención. Por ejemplo, no comprendo la conducta de los Henrique Salas en Carabobo, con seis períodos gobernando una misma familia siguen aspirando a la reelección y deseando perpetuarse en el poder. Hay que ver hasta qué punto los líderes de oposición están siendo coherentes en su discurso. El panorama político en nuestro país se ha complejizado duramente y no hay oportunidad para el error, y mucho menos para ser el espejo de eso que se crítica. En días como hoy me entristezco pensando que esta trama es como una película intensa que nos maltrata, pero que no podemos dejar de mirar.

Sea lo que sea, pareciera que si algo está claro es que hay muchos electores que a pesar de que el país se nos viene encima creen que esta línea de gobierno es la que conviene. A pesar de que todo cuesta 1.000 Bs, que un billete de 100 parece que sólo sirve para comprar chucherías, que las carreteras están oscuras y rotas, que el secuestro y la muerte dejaron de ser titulares porque son un delito aceptado y digerido, de que no hay transporte público, de que el dólar está más alto que en cualquier parte y es el que dicta el valor de las cosas, de la humillante escasez, del tráfico voraz, de los niveles de obstinación que nos invaden como una especie de cáncer. A pesar de que el mundo es más grande que eso que nos afecta directamente,  estamos intentando vivir el clásico del “hoy puedo, mañana no sé”, porque el desempleo no deja ver el futuro, conducimos un carro con un parabrisas cubierto de niebla. Todo improvisado, esperando con qué van a salir los personajes de la política ahora, qué decisiones van a tomar, elegidos por nosotros, quizás en contra de nosotros.

Yo sólo reflexiono acerca de cómo se nos va la vida de esta manera.

Yo sólo creo que la apatía no funciona y que nadie va a venir milagrosamente a resolver nada. Yo no creo en superhéroes.

Yo sólo creo que no te puedes ir de viaje sin votar y que no puedes decir que el voto no sirve de nada y que no crees en el CNE.

Yo sólo creo que si voy a trabajar en política en medio de este clima, tengo que definir de qué lado estoy. Yo creo que es necesario ser coherentes.

Yo sólo creo que se acaba el tiempo que nos regala la vida y que si no trabajas en función pública no deberías pasarte todo el día haciendo el trabajo de ellos pensando en ¿Qué vamos a hacer con este país?

Yo sé que lo único que demuestra la opinión política en democracia es el voto. De nada sirve quejarse durante cinco años y cuando viene la elección desentenderse.

Yo sólo sé que nos estamos matando poco a poco. Que somos como Hugo muchas veces y nos mantenemos en el juego de eso que nos enferma.

Yo sólo coincido con eso de que “El comandante hizo metástasis” y que padecemos de una enfermedad incurable, siempre que tantos sigan formando parte “silenciosa” de ese otro lado que critican con tanta fuerza.

Elecciones regionales Venezuela 2012

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