Betina Barrios Ayala

Memoria y cuenta. Hoy hace 10 años…

In Opinión, Política on abril 11, 2012 at 6:34 pm

El 11-A. El día en que ocurrió aquello que ningún terrestre conoce; algo al estilo de la serie 24. Una temporada entera para narrar un día. Infinidad de personajes radicalmente distintos que se conectan como en las películas de Iñarritu. Ninguna construcción que se haya hecho acerca de ese día puede ser semejante a otra. Imposible reseñar, aún después de 10 años, todo lo que pasó. Fueron demasiados escenarios y personajes: Miraflores, PDVSA, La Orchila; responsables, títeres, víctimas y victimarios.

Personalmente, fue un día increíble. Era mi último año en el colegio. Estaba presentando exámenes de admisión para entrar a Estudios Políticos en la UCV, estaba feliz e involucrada con el movimiento estudiantil en la calle. Imaginándome lo que me esperaba cuando fuera ucevista. Con 16 años, me estrenaba en mi papel de manifestante; así cómo hacían los alumnos de mi papá en la UCLA todos los meses. Con ganas de arriesgar todo caminando, con tal de expresar lo que sentía. Y era muy fuerte, porque era un sentimiento colectivo que nos llevó a marchar durante horas. A llegar a la sede de PDVSA frente al CCCT, y ser convocados a movilizarnos sin permiso previo hacia el palacio presidencial. Lo creía y quería demasiado. Hoy hace 10 años. Y todavía siento lo mismo.

Hugo tenía poco tiempo en el poder y ya muchos queríamos decirle que estaba equivocado. En Venezuela se marchaba multitudinariamente. Intensamente. Y ese día ganamos en fuerza, en valentía, en expresión. Ese día me sentí especialmente enérgica y también comprometedoramente asustada. Era una ráfaga de emociones. Estaba con mi mamá, amigas del colegio que se perdían y nos encontrábamos de nuevo durante todo el recorrido. Llegamos a Parque Carabobo. Comenzó el miedo. Empezamos a correr al metro. Era muy pequeña para ir tan lejos. Nunca llegué a Puente Llaguno.

Mi relato es corto. Solamente refleja una muy pequeña parte de todo lo que realmente pasó. Llegamos a la casa prendiendo la TV. Ya había disparos. Ya todo estaba fuera de control y comenzó el caos, que se convirtió en una gran bola de nieve que no ha conseguido freno. Ese día sentenció este tiempo. Ese día Hugo decidió que nadie volvería a equivocarse con él.

Porque eso fue exactamente lo que hicieron muchos de los personajes que representaban la voz de la oposición. Se equivocaron. Se obsesionaron de tal manera con la idea de eliminarlo, que lo copiaron. Llegaron al poder y enloquecieron. Se olvidaron de nosotros. Todos los que confiamos. Y digo esto con toda propiedad porque no me explico todavía el radicalismo. No entiendo cómo pudieron ser líderes personas tan egoístas e ignorantes de la realidad. Hugo ganó. Y el hecho de que momentáneamente lo suspendieran no podía significar ignorar a quienes votaron por él. Pisaron su bandera, pisaron la democracia invalidando la opinión pública. Fueron tan básicos que actuaron como niño emocionado. Le cambiaron el nombre al país y juramentaron al personaje mediático. Y la parte de llamar a Junta de Gobierno para convocar a elecciones y reestablecer el orden; esa parte se la comieron.

Así que del error de los desesperados, pagamos todos los que no pedimos asilo. Y aquí estamos, los que creemos en la democracia, ansiando el 7 de Octubre de 2012 para ganarle votando. Esa ha debido ser siempre la meta. Vergonzoso error de los políticos de nuestro país. Triste la forma en que se olvidaron de todos, hasta de sus familias, que han vivido sin ellos todo este tiempo. Lamentable sorpresa que en vez de conseguir la paz comenzaron la guerra. No eran los correctos para representar. Se enfermaron con ese juego. Cada vez que lo pienso, no me explico qué hace el poder, que te hace perder el foco.

El 11-A dejó un dolor irreparable en todos los venezolanos. De cualquier lado. Ese día fue el perfecto fracaso de nuestra historia democrática. Ese día comprendí que no teníamos líderes. Escuché a Carmona pisotear sus propias críticas, repetirse en el espejo rechazado. No era difícil anticipar el 13 con ese preámbulo tristemente ridículo.

Todavía me acuerdo y me veo, sentada mirando la TV y preguntándome: ¿Qué es esto?, mientras que esta imagen se proyectaba frente a mis ojos y me recordaba que faltaba mucho, mucho por aprender.

P.D: En memoria de quienes han perdido la esperanza y/o la vida en manos de líderes irresponsables.

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  1. ¿Perdido la esperanza en qué?..

    • La esperanza en la lucha. En las posibilidades. Todos los venezolanos que han visto muertos o golpeados por el hampa a familiares, amigos o a ellos mismos. Todos los que han apostado a liderazgos que los han decepcionado.

      • No deberiamos dejar que los lideres condicionen nuestras ganas de luchar. Entendiendo la palabra luchar como hacer lo imposible por alcanzar tus metas personales. ¿Quienes son ellos para limitarte? Todo empieza y termina en nosotros mismos.

        Hemos sacrificado libertad por seguridad. Hay que arriesgar más.

        Siempre hay esperanza!

      • Absolutamente de acuerdo! Siempre hay esperanza!

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