Betina Barrios Ayala

Maestros

In Reflexión on noviembre 11, 2011 at 12:16 pm

Viviendo la misma vida que todos los que tenemos nuestro cuerpo en pleno funcionamiento, con todos nuestros órganos y miembros a disposición de responder a nuestros impulsos y llevarnos a conseguir aquello que nos motiva, están viviendo también todos los que han perdido o nunca han tenido aquello que a muchos nunca nos ha faltado. Lejos de querer escribir textos sobre autoayuda, últimamente he estado analizando esos mensajes que nos da la vida a diario de distintas maneras y que a veces no abrimos los ojos lo suficiente como para verlos.

Hace pocos días, conocí un escritor ciego. Se subió al colectivo en el que viajaba, y mientras leía un libro escuché su voz. Honestamente desearía tener una especie de grabador mental para no perder en el tiempo esas palabras que quisiera poder recordar. Subió con su bastón típico de la ceguera, con unos ejemplares de sus escritos impresos de forma muy rústica y comenzó a decirnos a todos que ese era su trabajo y que apreciaría que lo leyéramos cuando lo entregara a cada uno de los viajeros. Que no pedía dinero. Si alguien deseaba colaborar con lo que quisiera, sin importar cuanto, eso no era importante en realidad, él solo deseaba compartir una de sus más grandes pasiones, escribir.

No sé cómo reproducir en este recuento ese momento, su voz y sus palabras. No eran nada parecidas a ningún discurso que haya podido presenciar en la calle de parte de alguien que ofrece cualquier cosa. Era un rostro en paz, con un tono de voz cálido, con un regocijo por la vida por más difícil que sea. Perder la visión debe ser una excusa fácil para decidir amargarse de por vida; pero esa definitivamente no era la actitud que él tenía. Él es Ruben Farías. Disfruta la vida, con las circunstancias que tiene, a pleno. Sonríe, es amable. Es feliz.

Ahora Maickel Melamed aparece como otro mensajero en contra de la ceguera voluntaria y momentánea de la que padecemos muchos al ver la vida mucho más pequeña de lo que es en determinados momentos. Esas ganas de cumplir los sueños, de hacer que la energía surta efecto para llevarnos al triunfo, a la realización de nuestras metas personales y así convertirnos en nuestros propios héroes, es uno de los más grandes logros a los que un ser vivo puede llegar.

Quiero hacer un reconocimiento enorme a quienes viven con intensidad y pasión la vida.

Quienes se ocupan de hacer realidad sus sueños y así mostrarnos que cualquiera es realidad, solo hay que alcanzarlo.

¡Felicidades por la vida que está llena de maestros!

PD: Escrito recordando a Orlandito.

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  1. Bello. Gracias.
    Te quiero mucho.
    Abrazos y @Poematerapia

  2. Me pasee por tu blog buscando este escrito, y lei varios que no habia leido. Me hizo sentirme cerca de ti, definitavamente la distancia siempre es relativa no?
    Te quiero y te mando un abrazo desde aqui, de esos que sabemos si llegan.

    • Me siento demasiado feliz de recibir tu abrazo. De leerte aquí en mi pequeño rincón cibernético. No hay distancia real en este mundo globalizado. Siempre estamos cerca y más con tanto amor. Te quiero!

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