Betina Barrios Ayala

Recuerdo Análogo

In Reflexión on octubre 29, 2011 at 1:37 pm

En la entrevista hecha esta semana en CNN en español por Ismael Cala a Luis Chataing, además de parecerme un duelo interesante entre dos personalidades de la comunicación, muy diferentes entre sí, pero compartiendo una clara y tajante forma de expresarse, recordé un episodio interesante que tuvo lugar en mi vida universitaria.

Siempre he considerado a la UCV como “una pequeña Venezuela”, como una especie de oráculo que es capaz de anticipar en su interior lo que vivirá el país entero en poco tiempo o de reproducir exactamente lo que se está viviendo en ese momento. Posiblemente hayan quienes piensen que exagero, pero espero me concedan el beneficio de la duda.

Durante la entrevista, naturalmente surgieron preguntas alrededor del tema de la situación política en el país. No hay venezolano en el extranjero al que no se le pregunte, tanto en los medios como en la vida cotidiana, su versión de cómo está la cosa. En este caso, Cala le preguntó a Chataing acerca de la división del país y la razón por la cual los medios de comunicación privados no recibían con naturalidad y frecuencia a personajes afectos al gobierno o que formaban parte de él. Chataing con clara habilidad le respondió que no se trataba de una simple polarización, sino que a pesar de las invitaciones hechas a muchas de las personalidades vinculadas con el gobierno, estos voluntariamente deciden no participar en estas entrevistas o programas de opinión, en pocas palabras, se autoexcluyen.

Maravillosa memoria, grandioso tesoro. Recordé perfectamente como el día de nuestra última clase en la UCV, todos los graduandos simplemente nos dedicamos a festejar con una gran cantidad de alcohol y energía, un estilo muy nuestro. Derrochábamos felicidad. Sin embargo, días previos a este inolvidable día, nos reunimos para organizarnos de alguna manera para tener música, cerveza, sillas, mesas; todo lo necesario para celebrar sin preocuparsnos por nada más.

Llegado el gran día, tal fue la sorpresa de muchos que entre nosotros mismos, algunos que se identificaban con el gobierno, habrían organizado una fiesta paralela en el mismo patio interno para así ridículamente celebrar separados por una etiqueta autoimpuesta lo que habíamos logrado juntos.

No voy a negar que en un principio fue muy chocante. Todos nos mirábamos las caras al ver que teníamos dos fiestas en el mismo espacio, por la misma razón y con la misma gente. Pero por supuesto, pasado un rato, como buenos venezolanos, cuando el alcohol comenzó a surtir efecto se acabaron las divisiones conscientes y nos derramamos champaña encima todos como locos y nos abrazábamos y festejamos toda la tarde y buena parte de la noche.

Recordar esta anécdota solo puede hacerme pensar que los venezolanos somos todos grandes fiesteros, grandes amigos y grandes personas. Celebro este recuerdo como la esperanza de vencer estos tiempos rencorosos y tontos cuando somos todos lo mismo y así nos gusta. No pudo haber una fiesta mejor. Gozar sin divisiones de ese maravilloso día en que celebramos habernos convertido en profesionales, todos con distintas formas de ver el mundo, la vida y la política. En determinado momento eso dejó de marcar una brecha entre nosotros y nos dedicamos a cerrar con llave de oro la mejor etapa de nuestras vidas.

Dedicado a la Promoción 2007 de Estudios Políticos y Administrativos – UCV. Siempre recordándolos a todos con cariño y deseándoles lo mejor.

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  1. Excelente reflexión, se te recuerda igual y a todos los que integramos la promoción II 2007

  2. Hola mi Betina!

    Que tiempos y que rescuerdos, los quiero a todos y siempre seran los mejores aÑos de mi vida los que pasamos en nuestro galpon. Un abrazo!

  3. ¡Hola Betina!

    He leído con atención tu artículo que recrea con una escena bastante particular y puntual lo que pasa en nuestro país.

    Como tu bien dices, el problema de la polarización en Venezuela no refleja quiénes somos y maraca una frontera artificial que no hace otra cosa más que replicar y amplificar las pretensiones de grupos que quieren dirigir el estado. Lo más lamentable de todo, es que la polarización en la mayoría de los casos no plantea debates reales sobre el futuro de un país o desarrollo de sectores concretos y mucho menos sobre actuaciones y los sentimientos de sus ciudadanos, sino que por el contrario plantea la construcción de una identidad nacional sustentada en el desconocimiento del otro, y por tanto eliminando la posibilidad de construcción fundamentada en el dialogo. La parálisis venezolana debe ser un caso de estudio en todo el mundo, si uno hace un ejercicio de revisión de las publicaciones académicas, científicas y el posicionamiento de los temas en la opinión pública en estos trece años, nos daremos cuenta de cómo estamos sumidos en un estancamiento, que no trasciende de la pregunta: ¿continúa el tipo o se va? Esta pregunta ha permeado a toda la sociedad, y ha hecho que nos planteemos todo, absolutamente todo lo que hacemos en esos términos, condenándonos al reduccionismo discursivo y la autocensura, que no es como se dice común mente quedarse cayado contra el gobierno, es realizar una acción complaciente adecuada al entorno en el que te encuentres, por ejemplo: si soy de oposición, no puedo quejarme de lo que hace la Rectora porque me tildan de chavista de inmediato; y soy partidario del gobierno debo asumir una conducta de defensa irrestricta a las políticas y actuaciones gubernamentales, porque si no soy tildado de “oposicionista”.

    Espero de verdad que la sociedad empiece a despertar y rompa con este juego maldito de la polarización y se salga de esta dinámica que sólo favorece a los que se quieren mantener en el poder y a los grupos que se niegan a morir. Se hace necesario que las posturas críticas empiecen a aflorar para que la lógica social y política del país se transforme, y se encuentre en la política un mecanismo de resolución de conflictos y de protección de nuestros espacios individuales, para de este modo, podernos preocupar de cosas distintas a lo que los grupos partidarios de ideologías totalizantes pretenden imponer en nuestras agendas de vida, tal y como dijo Fernando Mires, hace dos semanas en su conferencia en la UCV.

    Es deber de nosotros los universitarios iniciar estos debates para que nuestra “Alma Mater”, en primer lugar, y en extensión el país, se conviertan en un abierto cabildo para el debate y nos permita vencer la sombra que hoy nos cubre.
    Se despide todos, este humilde UCVISTA!!

    • Jemirson! Completamente de acuerdo! Esperemos que como venezolanos superemos la necesidad de etiquetarnos y disfrutemos de la libertad de ser críticos y de expresar lo que pensamos. Hay que dejar ir esos fantasmas de pretensiones de blanco o negro. Bienvenida la diversidad, la opinión y la expresión. Nadie es capaz de dominar una mente ajena, a menos que voluntariamente se le ceda ese poder. Saludos!

  4. […] una de esas huellas que va dejando la polarización en nuestros paisajes cotidianos. En su “Recuerdo Análogo” nos relata fascinantemente, cómo ésta se hizo espacio hasta en la celebración de su […]

  5. Me gusta como desde tu experiencia personal nos muestras lo fácil romper los falsos lazos que nos dividen por diferencias políticas. Es hora ya que cese la manipulación social. No a la quema de brujas ideológica de ambos polos. Que la unidad y la cohesión social no se produzca en las tragedias y en las fiestas sino que se comience a reconstruir el país en todos los aspectos. Saludos Betina .

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