Betina Barrios Ayala

Describiendo al Candidato

In Política on octubre 12, 2011 at 8:43 pm

En medio de todo este ambiente previo a las elecciones primarias de la oposición en Venezuela – acto que considero una muestra de madurez dentro de nuestro sistema democrático y aplaudo su existencia -, estuve pensando en mi perfil de candidatura ideal y en las cualidades que deberá reunir nuestro próximo presidente.

Tengo la esperanza de que en esta oportunidad de nuestra historia, quien aspire a ser presidente de nuestro país, realmente esté consciente de lo que esto significa y se dedique a dar lo mejor de sí mismo para lograrlo, y que cuando lo logre, no olvide toda la fe que puso cada persona que lo votó en su propuesta. Con esto no quiero decir que necesitamos un “superhumano” o alguien imposible; todo lo contrario, necesitamos un humano, que en la definición de la Real Academia Española[1], enuncia que esto significa: Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos. En definitiva, alguien que esté en capacidad de ponerse en el lugar de cualquier otro en vez de pensar en sí mismo, que sea capaz de hacer el bien para todo el país, en conjunto. Porque a nuestro último presidente – y sonrío cuando vaticino esto – se le olvidó que somos un todo y ha trabajado mucho por dividirnos, considerando venezolanos a algunos y dejando por fuera a otros, pero ese es otro tema.

Así que sí, me he dedicado a pensar cuáles son esas cualidades que tiene mi candidato ideal; y en primer lugar pienso que debe aspirar a ser un buen gerente. Cualquiera podría opinar que la gerencia es un término empresarial e intentar tal vez descalificar mis prioridades. Pero hablo de gerente en el sentido de estar al frente de la máquina, saber delegar y tomar buenas decisiones. Elegir un buen equipo de trabajo; rodearse de los mejores, convocar a los expertos, valorar el talento. Rechazar el clientelismo. Hay que ser mejor y trabajar con los mejores. El poder corrompe, pero también se puede elegir no dejarse; es cuestión de valores.

Es fundamental ser patriota, pero con todos los compatriotas. Sin distinción de color, partido, edad o sector social. Hay que superar el clásico y comprobado pésimo modelo populista. Ya en Latinoamérica podemos superar esto. En Venezuela dimos unos pasos hacia atrás. Necesitamos que nuestro próximo presidente tenga ganas de trotar para recuperar los pasos perdidos y volver a tener el lugar que nos corresponde verdaderamente en la historia. Estos fantasmas de modelos fracasados y multiplicadores de miseria no pueden continuar rondándonos.

No quiero un presidente que muestre una Venezuela débil ni poderosa, sino digna. No me interesa que Venezuela figure en toda la prensa mundial por cualquier escándalo, ni que se acerque o se enemiste con otros Estados solo por figurar. No quiero un gobierno mediático con complejos de artista; de esos que se dedican a verse bien en cámara y que en vez de trabajar está pendiente de charlatanear todo el día en la TV y la radio dando mal ejemplo a los venezolanos porque actúa como un vago. Espero que respete el uso de los medios de comunicación del Estado y que sean utilizados para transmitir información realmente importante. Que no nos bombardeen de malas noticias que enferman, sino que convoque a la conciencia, al desarrollo, al trabajo.

Quiero que sea un promotor cultural. Que recupere los espacios públicos. Que optimice el transporte y las vías públicas. Que construya un buen sistema de seguridad social y que los jubilados y pensionados sean respetados por haber trabajado durante toda su vida para el país. Que surta y de presupuesto a los hospitales, escuelas y universidades. Que diversifique la industria. Que reforme el sistema penitenciario. Que combata la inseguridad. Quiero que sancione en función del bien del país, no por intereses personales. Quiero que se interese por el progreso de los venezolanos y no por malcriarlos. Quiero que no le tenga miedo al debate y que fomente la participación de todos los sectores porque el país somos todos y cada quién tendrá algo valioso para aportar.

Y por último, quiero que tenga presente, sea quién sea, que Venezuela no se le entregará envuelto en celofán el día de la juramentación. Ya somos ciudadanos críticos y participativos. Nadie más volverá a pretender convertir nuestro país en un culto a su persona.

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