Betina Barrios Ayala

Conversaciones con Hugo

In Opinión, Política on julio 22, 2011 at 12:31 pm

Yo siempre he sido de izquierda, mucho más de izquierda que de derecha. Amante de las libertades y firme creyente en la posibilidad de conseguir a través del bien común, la resolución de nuestras metas más íntimas. Soy pro-revolución, pro-manifestación, pro-cambio. Sin embargo, me siento frente a una revolución vacía e irreal.

Las revoluciones son esperanzadoras, son el reflejo de la mancha en la historia que hace un líder, porque sí, todas las revoluciones tienen uno. Sin embargo, me pregunto, luego del triunfo de una revolución y el posterior ascenso al poder del líder, ¿Qué pasa?

A veces realmente pienso en que es duro y controvertido escribir sobre estos temas, pero no puedo evadir mi propia realidad.

La naturaleza de la revolución es deponer de la autoridad aquello que se reconoce como abusivo y conquistar nuevas reglas, establecer nuevas normas y rescatar valores y sectores sociales que se conocen como desprotegidos, no representados. Pero la verdad es que estoy decepcionada del ascenso de los líderes revolucionarios al poder; su pérdida de gloria, su decisión de quitarse el disfraz y ser víctimas de las ansias incontrolables del poder y sus vicios; el clientelismo, la corrupción, el descontrol, el despotismo.

Que facilidad para dejar perder la identidad. Tengo 26 años, ¿Qué tan llena de vicios puedo estar? ¿Se puede calificar mi posición como amiga de aquella que alguna vez desplazó tu revolución? La verdad no entro en ese corral. No quiero que me etiqueten.

Simplemente observo que desde que leo prensa y soy curiosa de lo que me rodea, me doy cuenta de que la revolución perdió su magia cuando conquistó su meta. Se cristalizó y difuminó con una facilidad tan perfecta cuando ya no existía el estímulo de conseguir algo. Doloroso ver la transformación deforme de algo bueno.

No sé demasiado del pasado. Siendo honesta, solo he vivido algunos años. No me quiero hacer la experta, no quiero criticar. Solamente te escucho decir que cuando triunfó la revolución, se dio un cambio de equilibrio, se revirtió el status quo. Pero fuimos de un extremo al otro, o al menos eso parece, en el que quien no pertenece a ningún extremo fue abandonado por esta revolución marica.

No quiero más ambiente electoral casi falso. No quiero esta ilusión democrática cansona. Quiero que la revolución realmente conquiste. Quiero que si Venezuela lo ha elegido nos revoluciones a todos. Quiero inclusión, quiero oportunidades. Quiero tener mi sensación romántica de cambiar estructuralmente. Quiero dejar de ver este clientelismo descarado. No soporto lo deforme del poder; las posiciones decisivas en manos de mentes vendidas al dinero y al deseo de agradarte, Hugo.

Tu revolución sería real sólo si realmente revolucionaras, pero no cambian las cosas. Ahora visiblemente empeoran aunque no puedo negar tus conquistas, pero lo lamento, no son suficientes. No son revolucionarias, ni responden a nuestros desgastes sociales más graves. En Venezuela roban, matan, violan y secuestran y no hay justicia. Y todo está ligado a ti, y no porque yo lo diga, es porque tú lo has hecho así. Todo depende de ti y no te haces cargo.

Y sí, es así. Esto también pasa en otras partes del mundo, pero sus gobernantes serán tolerados mientras sean humildes ante estos problemas y consecuentes en la búsqueda de soluciones para ellos. Pero tú, cuasi Dios, el Mesías que nos vino a salvar; solo te enfocas en brillar como un rock star de la política internacional. Vives tu propio sueño a costa de nuestro sacrificio. Retas a las fuerzas más poderosas del mundo e inviertes energía en denigrar a tus opositores, que bien podrían jugar para el mismo equipo, pero cochino poder, no te deja ver que no importa el color del gato, sino que cace ratones.

Me dirás que falta tiempo, pero ya han pasado varios años. Y podrás refugiarte en la excusa de que en tiempo histórico doce años no significan nada; pero menos significado tienen cuando son doce años de campaña electoral, de querer prometer y jugar a conquistar el poder, pero acobardarse cuando llega.

Me duele la palabra revolución en tu discurso, porque tienes los medios para transformar todo, y hasta has tenido más en otro momento. Me duele la mancha que tiene mi alma de izquierda. No camina la máquina llena de combustible con basura.

Desearía que dejes de hablar de Revolución.

Nota: Escrito durante mi clase de Relaciones Económicas Internacionales. Buenos Aires. 21 de Julio 2011. 21:23.

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  1. Me gustó mucho este escrito prima. Me parece muy elocuente y me identifico con mucho de lo que aquí dices. Siento que hablas por una generación (en la que me incluyo) cansada de las etiquetas y los extremos, de que nos digan escuálidos o chaburros, que si no estas con Chavez eres adeco, que si no estas con Fidel estas con Bush. Y que hacemos los que no nos identificamos con ninguno de estos extremos por considerarlos igualmente dañinos? Que hacemos los que creemos mas en la razón y la autocrítica, que en entregarle el alma a un lider de manera ciega y absoluta, confiando mas en ese lider que en la familia misma?

    A mi, en lo personal, me gusta mas pensar en evolución que en revolución. Pero lo que gobierna a Venezuela desde hace ya mas 12 años no es ninguna de las dos. Es mas de lo mismo, pero peor.

    Un abrazo. Gracias por escribir.

    • Primo! Gracias a tí por leerme! Te envío un fuerte abrazo! Te quiero

    • Comparto el sentimiento, elogio la palabra y sobretodo, celebro el encuentro. Que Dios bendiga e ilumine a nuestra generación, la de la innovación, la de la franqueza, la del trabajo creativo y la esperanza autogestionada, para que impulsemos la verdadera evolución que nos toca desde el metro cuadrado de nuestra propia vida, a través del amor hacia nuestra pareja, la fraternidad de la familia que formemos, la solidaridad de la comunidad a la que pertenezcamos y la calidad de nuestros emprendimientos, hasta la excelencia de la sociedad y el orgullo de un país…

  2. Te felicito por tu artículo, está muy interesante, escribes lindo como tus cacheticos… lo que yo nunca me imaginé es que eras Revolucionaria! jajaja

  3. Bets! que bien!
    Está muy bueno. Sabes que soy como tu pero de derecha y me pasa lo mismo con los líderes mudiales que defienden el capitalismo pero fueron absorbidos por el poder.
    No hay que darle poder a nadie, ni al gobierno, ni al sector privado, ni al pueblo. EQUILIBRIO! je.

    r.

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