Betina Barrios Ayala

La casa es esta

In Autobiografía, Diario, Poesía on octubre 14, 2020 at 7:51 pm
Gebran Khalil Gebran (2020) ©Dia Mrad

A esta altura ya tendría que tenerlo
robusto como gaviota, pelícano
rematando peces sobre el agua
picoteando firme en la orilla

Pero no. Sigo yendo a los bautizos
con mi cara de sueño y ganas de beber
vino barato. Escucho eco de risa
satisfecha veo pétalos caer
sobre las hojas

Esta letra tormentosa, vaga
vibra. No está impresa en nada
desnuda
busca la noche, mañana
susurra, repite, pide
espacio
            Despacio, le digo

Balbuceo, lavo los dientes
las manos, el pelo, los huesos
repito lo que dice mientras
ejercito el cuerpo
como mantra doy 
forma danza bajo 
palmas firmes
en el suelo:
                  la casa es esta

CASA

In Caracas on julio 30, 2020 at 10:47 pm

Caracas, 2014. Fotografía de Alejandro Cegarra

Caracas (2014) ©Alejandro Cegarra

Hoy que el mundo se tapa la cara, yo siento la insignia de mi casa. Nada de esto me toca. En mis aires se enseña bien cómo callarse la boca, cómo quedarse en la casa, cómo hacer comida con nada. En mi casa las cosas son así, la vida es constante amenaza, un relato de muerte a tiros, ser invisible, un año entero diluido en mascarillas improvisadas, olor a gas y carreras para huir de las fieras verdes, gordas de tanta rabia armadas hasta los dientes, acribillan las puertas y ventanas para que quede la marca, para que te acuerdes de quién es quién y que tú no eres nada. Cuando me sale ese hilo de sangre de la boca, la he visto correr en el agua en la calle, en mi casa la libertad se mide callado, quizás si hablas o ríes mucho dejas de existir. En mi casa la vida es una estepa llena de árboles, las cosas son como el fin del milenio todos los días inauguran cosas nuevas que sabemos caerán cuando venga el temblor, el sacudón, la invasión o las olas de las montañas, allí vienen ríos enteros de tierra que arrastra personas, mascotas, edificios, la historia entera, pueblos, antorchas se queman y erigen monumentos absurdos y feos como un falo enorme y rojo como un misil en la plaza, una piedra que cuelga de alguna cadena frente a la playa, una pirámide roja que refleja todo el cordón de miseria, ay en mi casa siempre te miran unos ojos desde arriba, y hay que hacer filas, larguísimas afuera llueve o se quema la vida verde de los árboles, allí sí que se aprende a vivir aislado por tu bien a las cinco de la tarde quédate en casa, dale, no vengas a esta hora, quédate a dormir, no importa, aquí está la cena, en mi casa hay un batallón de camas, quédate a comer, dale gracias por el kilo de frijoles, gracias por llamar cuando llegues, gracias por ir a votar, gracias por no ir a votar, no salgas porque vienen con pistolas y te matan abajo en la plaza esos tipos en moto como guerra medieval en la lucha cuerpo a cuerpo se mueren los viejos solos así como ahora ustedes ven que se muere la gente, pero yo ya aprendí, yo crecí con eso, en mi casa, dando las gracias por todo, y con la boca bien tapada, no respires, están afuera, no se muevan, nos van a encontrar y nos van a llevar no sé a dónde, a la tumba comandante porque hay mucho gas, mucho gas del bueno, y soy burguesa, soy oligarca, soy sí, ya sé soy escuálida como la vida debajo de tu reino.

i n t e r m i t e n c i a (cuerpo fuera de sí)

In Arte, Autobiografía, Diario, Notas, Poesía, Viajes on julio 15, 2020 at 9:45 pm

20200715_213438

Dormir es una obra maestra (1978) ©Jorge Eduardo Eielson

Al que se (des)plaza

está asociado a la vida
late, pulsa, demandas caminos
acción de arar la tierra donde aparece agua
cadencia de ir y venir
costura entra y sale
va y viene sobre la bandera
decir que no. No
es tan terrible, es aún peor
recordar la secuencia de sonidos más aterradora
que hayas guardado, vívido
ofrecerse al otro como barro
tierra dulce que se deja penetrar y suelta
las luces de la tierra no son tales si enceguecen
aprender a callar, no darlo todo
pero tener qué hacerlo
buscar, encontrar y perder tras el mismo cuerpo
hacer con las manos y huir
una existencia voluble volver
a nacer involucra esta estética de la errancia
habitar los agujeros
sentirse cómodo con volver
a empezar
cometer errores de cálculo
soportar la angustia del deseo
admirar la brisa en silencio
hacerse un globo, huir de la sombra beber
agua del mundo
responder a deseos ajenos, rendirse
igual, lejos, se trata de eso
de ser
plural
dejarse acariciar
y roer en el camino, casi a diario
la caja de impresiones está en el fondo de la tierra
en el lago de la panza, hierve todos los días
se asan brasas, intermitente
ese movimiento del fuego
entre las paredes de una casa
redes de hojas en el cielo
superficies rasgadas por el agua
el tiempo, el viento y luz
sin final visible, acostarse
hacer de esto una enorme playa
en la ciudad, ver
brillar puntos de oro en la orilla
en lomos y bordes de las cosas
incluso de ti mismo, que
eres como la voz callada de una huelga